Etiqueta: telecomunicaciones

Los coches que sufran un accidente llamarán al 112 de forma automática

Todos los nuevos vehículos en circulación en Europa, a partir del 31 de marzo de 2018, tendrán que incorporar de un dispositivo eCall, que avisa automáticamente a un centro de emergencia (112) de que se ha producido un accidente y le envía un paquete de datos básicos sobre lo ocurrido. Así los servicios ganarán un tiempo precioso para la asistencia de urgencia y el rescate de los heridos. El sistema también permitirá que el 112 conecte de inmediato con el interior de los vehículos para que los técnicos de emergencias evalúen la situación de los pasajeros conscientes.

Así funciona el sistema automático de llamadas al 112. / EUROPARLTV.EU

El Parlamento Europeo, que ha aprobado esta mañana la medida, calcula que podrán salvarse unas 2.500 vidas al año —en 2014, 25.700 personas fallecieron por esta causa en Europa—y también reducir la gravedad de los heridos en los minutos posteriores, cruciales, tras un accidente.

El Parlamento Europeo calcula que podrán salvarse unas 2.500 vidas al año

Los costes de instalación, de unos 100 euros por vehículo, recaerán en los fabricantes y la adaptación de los servicios de emergencia de cada país será responsabilidad de la Administración. En el caso de España, las comunidades autónomas.

La posición y el momento preciso en que se ha producido el accidente, la dirección que llevaba el vehículo justo antes del accidente, el tipo de combustible que emplea, el número de pasajeros y el número de bastidor son los datos que remitirán estos dispositivos a los servicios de emergencia.

El sistema también permitirá que el 112 conecte de inmediato con el interior de los vehículos para evaluar la situación de los pasajeros conscientes

Para Enrique Zapico, responsable del Departamento de electromecánica de CEVISMAP, “el tipo de combustible es esencial para alertar por riesgos de explosión y la dirección lo es, en especial, en el caso de autopistas, porque permite saber de antemano que el vehículo ha caído en una mediana de difícil acceso, por ejemplo”. El sistema eCall también permite que sea el conductor o los pasajeros quienes avisen manualmente al 112.

Una de las características más útiles del sistema estriba en que da prioridad a estos avisos sobre otros recibidos por el 112, que sabrá de manera automática que se trata de un aviso por accidente de tráfico.

La aprobación de la medida se ha visto obstaculizada por algunos países y fabricantes de vehículos, aunque en los debates han abundado los posibles conflictos por el uso y privacidad de los datos. La resolución del Parlamento Europeo establece que los sitemas borrarán gradualmente los datos de posición no utilizados.

En el trasfondo de la discusión, según Zapico, pueden estar las grandes diferencias de implantación y calidad de los servicios de emergencia en cada país. “España cuenta con uno de los mejores, en parte por la necesidad de respuesta rápida a los atentados terroristas que sufría el país. Reino Unido y Francia, por el número de su parque de vehículos y las extensión del territorio, han sido de los más reticentes”.

A la adopción de esta medida se han sumado también tres países del Espacio Común Europeo: Islandia, Noruega y Suiza.

Algunos vehículos ya incorporan sistemas similares de serie —es el caso de la mayoría de nuevos vehículos de Peugeot y Citröen—, que avisan a un centro de llamadas del fabricante que, a su vez, determina si es preciso avisar a los servicios de emergencia. En otros vehículos es posible implantar un sistema parecido, con un coste aproximado de 200 euros anuales.

Aunque el sistema puede incorporarse a cualquier vehículo, incluido las motos, solo será obligatorio en los denominados M1 (para transporte de pasajeros y que no contenga más de 8 asientos además del asiento del conductor) y N1 (para transporte de carga y con un peso máximo que no exceda las 3,5 toneladas).

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Facebook priorizará las novedades de los amigos más seguidos

Facebook quiere convertir los contenidos que ve cada usuario en un traje a su medida. A pesar de los polémicos experimentos para conocer qué se adapta mejor a cada gusto, ha decidido volver a cambiar la fórmula que utiliza para ordenar y mostrar información en la sección de noticias de cada usuario, el listado que incluye las historias de las personas y páginas que se siguen en la red y en la que se muestran las actualizaciones de estado, la subida de contenidos y los “me gusta” recientes de los contactos.

El nuevo criterio para ordenar los contenidos se basa en la intensidad con que cada usuario interactúa con cada perfil, persona popular o marca. A partir de ahora, aparecerán más publicaciones de una fuente con la que se tenga mucha relación. Y no se mostrará necesariamente sus contenidos más recientes, sino los que puedan tener más interés según los cálculos internos de Facebook.

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Según el anuncio oficial de la compañía, solo los usuarios muy activos percibirán los cambios, que siempre irán vinculados a la forma en que se use la red social. En su comunicado, la red social avanza una pista: considerará más relevante un contenido con comentarios que uno que solo tenga “me gusta”. Aunque resulte lógico pensar que el esfuerzo de teclear una frase es superior al de pulsar un botón, lo cierto es que hasta ahora se primaba al icono del pulgar arriba, símbolo de facto de la red social.

Con la experiencia que supone albergar más de 1.400 millones de perfiles activos, Facebook sabe que muchos de sus usuarios, en especial los recién llegados, cuentan con un círculo limitado de amigos. Hasta el momento, la red evitaba que se visualizaran seguidas dos actualizaciones de una misma fuente y solo mostraban una. A partir de ahora —siempre que exista una relación activa del usuario con la fuente—, podrán aparecer las dos actualizaciones seguidas. De esta manera la sección de noticias de quienes apenas cuentan con fuentes será más rica en contenido.

En su comunicado, la red social avanza una pista: considerará más relevante un contenido con comentarios que uno que solo tenga “me gusta”

Los criterios actuales hacían que se mostraran con retraso algunas novedades importantes de los amigos más cercanos. “Nos hemos dado cuenta de que la gente tiene miedo a perderse actualizaciones sobre los amigos. Esta conexión es especialmente importante, por lo que pensamos que una segunda actualización hará más firme la relación, y evitará que se pierdan el último vídeo, foto o comentario”. Así lo inician Max Eulenstein, gerente de producto, y Lauren Scissors, investigadora sobre la experiencia del usuario, que firman el anuncio oficial de la compañía. “Si te gusta leer las noticias o relacionarte con páginas, las seguirás viendo. La intención de esta actualización es equilibrar, buscar la cantidad adecuada [de contenido de cada fuente] para cada perfil”, añaden.

La compañía no se arriesga a estimar el impacto que el cambio tendrá en las visitas denominadas orgánicas, aquellas que las páginas comerciales consiguen de manera natural, por ejemplo, cuando un usuario da al botón “me gusta” y sus amigos lo ven en su sección de noticias. Facebook consigue sus ingresos a través de la publicidad que contratan estos perfiles a los que recomienda seguir una serie de consejos para que la relación con los consumidores sean más activa.

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Bruselas investigará el poder de Google

Bruselas ha iniciado la mayor ofensiva planteada hasta ahora contra el todopoderoso buscador Google. Tras cinco años de dudas, la Comisión Europea acusó ayer al gigante estadounidense de abuso de posición dominante en el mercado de las búsquedas, una decisión ya anticipada en los últimos días. Las autoridades de Competencia creen que Google discrimina a sus competidores al otorgar siempre, en las búsquedas de Internet, un lugar privilegiado a sus propios servicios especializados. La empresa deberá ahora defenderse y, si sus alegaciones no convencen al Ejecutivo comunitario, este podrá imponer multas de hasta un 10% de la facturación de la compañía (un máximo de 6.200 millones de euros, aunque esa cuantía resulta bastante improbable).

Consciente de que este movimiento abre un enfrentamiento con Estados Unidos, la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, trató de restar importancia a la dimensión territorial de esta batalla: “Ni mis hijos ni yo consideraríamos nunca, al usar Google, si se trata de una compañía estadounidense o europea, sino el hecho de que tenga buenos productos. El problema no es que sea una empresa dominante, sino que dé trato preferencial a sus propios servicios”.

Vestager añadió que uno de cada cuatro denunciantes de Google —hay una veintena que han presentado quejas a la Comisión solo por las supuestas discriminaciones en las búsquedas— son estadounidenses.

Pese a todo, el caso Google ha adquirido un cariz muy político en el que dirigentes alemanes y franceses han protestado abiertamente sobre el poder de la firma estadounidense y el propio presidente Barack Obama ha recelado del proceso europeo. Quizá por eso, la comisaria danesa ha limitado enormemente el alcance de acción contra Google para concentrarla en el caso más claro y sobre el que ha recibido más denuncias de terceros: la infracción de las leyes europeas en las búsquedas que hacen los usuarios para comparar precios de un mismo producto.

El buscador, que tiene una cuota de mercado superior al 90% en casi todos los países europeos —en Estados Unidos es inferior al 80%—, muestra siempre en primer lugar su propia oferta comparativa, de nombre Google Shopping. Independientemente de si lo merece o no, ese servicio obtiene una posición privilegiada desde 2008, lo que resta visibilidad a sus rivales. Bruselas alega que en un principio, cuando Google no empleaba esa conducta, los resultados de su servicio de compras, entonces llamado Froogle, eran muy pobres. Con el trato privilegiado, su cuota comenzó a crecer.

Vestager admitió que el ámbito de este pliego de cargos —la primera fase del proceso que determinará tanto si ha habido infracción como el castigo asociado— es limitado, pero abrió la puerta a pliegos posteriores. “Seguiremos analizando la conducta de Google y, si se demuestra la infracción, este caso de las compras podría sentar un precedente más amplio sobre otros servicios de Google”, advirtió la comisaria. Es decir, el Ejecutivo comunitario podría abrir nuevos pliegos o esperar que la compañía por sí misma cambie sus prácticas en el modo de presentar otros de sus servicios, como los buscadores de vuelos.

Bruselas mantiene así vivas otras tres objeciones iniciadas durante el mandato de Joaquín Almunia, quien dio el relevo a Vestager el pasado noviembre. El comisario español intentó desde 2010 alcanzar un acuerdo con la compañía para que modificase su actitud sin lanzar un pliego de cargos. El nuevo equipo restringe ahora las alegaciones comunitarias, pero pasa a la ofensiva en un caso que fue examinado de una forma muy similar en Estados Unidos sin que el órgano de competencia en Washington llegase a acusar a la firma tecnológica.

Además de iniciar este proceso acusatorio, la Comisión abrió ayer una investigación formal sobre Android, el sistema operativo de Google para los teléfonos inteligentes. Esta plataforma, presente en un 70% de los móviles europeos, está en teoría abierta a servicios de otros competidores, pero Bruselas alega que la mayoría de los fabricantes la incorporan a sus dispositivos asociada a una serie de aplicaciones y servicios propiedad de Google. Los expertos de competencia creen que se trata de una imposición de la compañía a los fabricantes y ahora tendrá que decidir si toma medidas al respecto.

El caso Google puede acabar superando las dimensiones que adquirió la batalla europea contra Microsoft, también por abuso de posición dominante. La empresa recibió varias multas que sumaron casi 1.700 millones de euros entre 2004 y 2008. Curiosamente, Microsoft es ahora uno de los más destacados demandantes de Google ante la Comisión Europea.

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China instala un gran cañón en su cibermuralla

“Debido a la interrupción del servicio que Google prestaba en China, le recomendamos que provea otra dirección de correo electrónico”. Ese es el mensaje que aparece de forma automática en la página web de la aerolínea Hainan Airlines cuando el usuario introduce una cuenta de Gmail para que se le notifique sobre posibles incidencias en su vuelo doméstico. Es solo un ejemplo de los mil obstáculos a los que se enfrenta el internauta que navega por la Red en el gigante asiático, donde la Gran Cibermuralla que el Partido Comunista ha construido para evitar cualquier tipo de contaminación ideológica de la población ha reducido el vasto ciberespacio chino a una intranet cada vez más aislada del mundo: las búsquedas no se hacen con Google, bloqueado paulatinamente desde que decidió dejar de censurar los resultados en 2010, sino con Baidu; Twitter y Facebook son inaccesibles, pero están las alternativas locales Weibo y Renren; lo mismo sucede con YouTube, que se convierte en Youku; WhatsApp funciona con intermitencias, pero WeChat va como la seda; y para el correo electrónico nada mejor que una de las características direcciones numéricas que proporciona QQ.

Hasta hace poco, la estrategia de China en Internet era meramente defensiva: la Gran Cibermuralla impide el acceso a páginas en las que el Gobierno considera que se almacena contenido inadecuado, un cajón de sastre en el que caben desde periódicos de información general como EL PAÍS hasta portales de pornografía, y filtra el resto de webs en busca de palabras clave y de direcciones IP prohibidas para determinar si existe peligro. En caso afirmativo, rompe la conexión del usuario con la página web. Es un sistema muy efectivo para mantener a la población china libre de cualquier influencia política o social procedente del exterior, y también ha propiciado el auge de empresas de Internet chinas en detrimento de las extranjeras a las que han copiado en muchas ocasiones. Pero el muro no está exento de fisuras.

Una amplia comunidad de expatriados, empresarios, e incluso académicos paga por saltar la Cibermuralla

La más grande es la que abren las redes virtuales privadas (VPN en sus siglas en inglés), que se crean gracias a una tecnología que permite conectarse a servidores fuera de China para acceder a la Red sin las restricciones que impone Pekín. Además, este sistema, que también utilizan muchas empresas de todo el mundo por razones de seguridad, enmascara la dirección IP del usuario y hace que sea más complicado seguirle el rastro por el ciberespacio. Diferentes empresas ofrecen este tipo de servicios en China, donde una amplia comunidad de expatriados, empresarios, e incluso académicos pagan por saltar la Cibermuralla.

No obstante, después de haber hecho la vista gorda durante años, en 2014 Pekín advirtió de que este software es ilegal y comenzó a bloquear los servidores de las VPN, una medida que no solo dificulta el establecimiento de las redes privadas sino que complica también transacciones empresariales legítimas. Y ahora ha decidido atajar también otro de los grandes quebraderos de cabeza de los censores: las páginas que sirven de espejo para otras que están bloqueadas. Reproducen el contenido de las primeras y lo alojan en dominios que no están vetados por las Autoridades, de forma que los internautas chinos pueden acceder a ellas sin problema. O, mejor dicho, podían. Porque, según el detallado informe publicado el pasado día 10 por Citizen Lab, un instituto de la Universidad de Toronto, China ha desarrollado durante el último año un sistema ofensivo que puede cambiar por completo el funcionamiento de la Red en el mundo: es el Gran Cañón.

El sistema sirve para atacar a páginas web, independiente de dónde estén alojadas, y lograr así que dejen de reflejar aquellas que incomodan al gobierno chino

Se trata de un arma que sirve para atacar a páginas web, independiente de dónde estén alojadas, y lograr así que dejen de reflejar aquellas que incomodan al gobierno chino. Buen ejemplo de cómo funciona el sistema es la ofensiva que lanzó a finales de marzo contra GitHub, una biblioteca de código para programadores en la que GreatFire, una organización de expatriados chinos contra la censura, alojó varias webs espejo de medios de comunicación bloqueados en China. En un principio se creyó que se trataba de un ataque de negación de servicio (DDoS) al uso, pero el detallado análisis de Citizen Lab ha demostrado que fue algo diferente, mucho más sofisticado. El Gran Cañón se descubrió a sí mismo cuando interceptó una pequeña parte del tráfico que se genera el extranjero con destino al buscador Baidu -en torno al 1,7%- y lo redirigió a GitHub cargado con código malicioso. “Aunque la infraestructura del ataque es adyacente a la Cibermuralla china, el ataque fue lanzado desde un sistema ofensivo separado, con diferentes capacidades y diseño”, concluyen los investigadores de Citizen Lab.

Según explicó en una entrevista concedida a CNN uno de los autores del estudio, Bill Marczak, el Gran Cañón no sólo puede atacar páginas web con código maligno e incluso poner en la diana las direcciones IP de usuarios individuales; con pequeñas modificaciones, también sirve para espiar fuera de las fronteras del gigante asiático: “Cualquier petición que un ordenador haga a un servidor en China, aunque sea simplemente a través de una página que muestra publicidad que se carga desde allí, puede ser secuestrada para espiar a los usuarios si no está completamente encriptada”, dijo. El informe concluye que el Gran Cañón, similar al sistema QUANTUM de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, “representa una notable escalada en el control de la información a nivel del Estado”, y añade que “supone la normalización del uso generalizado de un sistema de ataque para imponer la censura” en Internet y es “un precedente peligroso”.

Un directivo de un importante fabricante chino de teléfonos móviles, que habla con EL PAÍS bajo condición de anonimato, reconoce que el control sobre toda la información que circula en la Red se ha incrementado desde que el presidente Xi Jinping llegó al poder, en marzo de 2013. “Por un lado se nos prohíbe la inclusión de todos los servicios que proporciona Google, a pesar de que utilizamos su sistema operativo Android. Por el otro, tenemos que proporcionar toda la información que tenemos sobre la actividad de nuestros usuarios”, cuenta. De hecho, ahí reside uno de los principales puntos de fricción entre el gobierno chino y las empresas extranjeras de Internet. “Algunas, como Google, se niegan a cumplir la legislación local y no proporcionan información privada de sus usuarios, mientras que todas las empresas chinas lo hacen sin ningún tipo de problema porque de lo contrario se les acaba el negocio”, apunta el empresario, que considera estos ataques el preludio de una posible guerra cibernética.

Debido a la situación de Internet en China perdemos tiempo y somos menos competitivos”, sentencia un investigador de la Universidad de Fudan

Sin llegar a ese extremo, esta coyuntura puede resultar especialmente dañina para la innovación en China. De hecho, la mayor parte de las empresas lamenta la imposibilidad de acceder a un Internet libre y critica los obstáculos que China pone en la Red por el negativo impacto que tiene en sus cuentas de resultados. De hecho, según un informe interno de la Cámara de Comercio Europea, el 86% de las compañías encuestadas considera que las restricciones afectan negativamente al negocio, y un 80% cree que la situación ha empeorado desde que comenzó el año. “No es solo un inconveniente para las personas, también tiene un oneroso costo que muchas empresas cada vez tienen más dificultad en aceptar”, dijo el presidente de la institución, Jorg Wuttke, durante la presentación del estudio. “No es sólo un problema para los negocios extranjeros, sabemos que muchas empresas locales están igual de frustradas”, añadió.

Y los negocios no son los únicos que sufren. Esa frustración la comparten también académicos chinos, que tienen grandes dificultades para acceder a trabajos e investigaciones que son clave para el desarrollo científico del país. “En primer lugar, muchos de los artículos que busco no aparecen en Baidu, así que tengo que conectarme a la VPN para buscarlos en Google. Luego descargarlos es una tortura, porque la conexión se ralentiza muchísimo. Debido a la situación de Internet en China perdemos tiempo y somos menos competitivos”, sentencia un investigador de la Universidad de Fudan que tampoco quiere ser nombrado. El informe de la Cámara de Comercio Europea añade que un 13% de las empresas consultadas han decidido no establecer en China sus centros de Innovación y Desarrollo por esa razón. “Es incomprensible que vayamos hacia atrás en el ciberespacio”, apostilla el investigador.

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Un informe afirma que Facebook rastrea a los internautas ilegalmente

El archivo se llama datr. Y funciona como un sabueso cada vez que uno, sea usuario o no, entra en una página del dominio Facebook.com. Tiene una duración de dos años y envía información a la red social sobre qué webs visita el usuario de entre las más de 13 millones que contienen un botón de like a Facebook. Da igual que el usuario lo pulse o no. Estas y otras cookies —archivo que marca a los internautas para guardar un registro de su comportamiento en Internet— son uno de los puntos en los que Facebook rompe la legalidad europea según un informe de 65 páginas encargado por la Comisión de Privacidad Belga y desvelado en exclusiva por The Guardian. “Estas cookies significan: Facebook rastrea a sus usuarios por la red incluso si no hacen uso de los plug-in sociales [por ejemplo, los botones de like que redirigen a Facebook] y aunque no estén logueados [con su perfil de Facebook activo]; y este rastreo no se limita a los usuarios de Facebook”.

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Para los autores de este informe —elaborado bajo el encargo de la agencia belga por el Centro de Legalidad Interdisciplinar e ICT (ICRI), el departamento de la Universidad de Leuven y el departamento de medios, información y telecomunicación de la Universidad Vrije de Bruselas—, esta actuación de Facebook rompe la legalidad europea. En concreto, el artículo 5(3) de la directiva e-privacy aprobada en 2002 por el Parlamento Europeo en la que se prohíbe el uso de cookies para los usuarios que no se suscriban a una web salvo que se trate de facilitar la “transmisión de comunicación” o para proveer de un servicio social de información que haya sido “explícitamente requerido por su suscriptor o usuario”. Según este estudio, el uso que Facebook hace de su datr. no cae en ninguna de estas excepciones.

La respuesta oficial del gigante de Mark Zuckerberg es que el análisis del informe es “incorrecto”. “Estamos decepcionados con esta opinión de la Comisión de Protección de Datos Belga, que entendemos que lo ha comisionado y que se ha negado a reunirse con nosotros o clarificar la información incorrecta sobre este [las cookies] y otros asuntos. Esperamos colaborar con ellos y que estén listos para corregir su trabajo a su debido tiempo”. El comunicado oficial de Facebook también recuerda que las cookies son una práctica usada por “virtualmente todas las webs” de “forma legal”. Y que el usuario siempre puede optar por prohibir que se le publiciten productos basados en las webs que visitan firmando el acuerdo EDAA pactado por más de 100 empresas para el territorio de la Unión Europea. Pero nada dice de que el estudio también critica cómo actúa Facebook en este caso. Es más, afirma que, incluso para usuarios que limpien sus cookies o que jamás hayan entrado en dominios Facebook.com, “usar el mecanismo de salida propuesto para la Unión Europea de hecho permite el rastreo de Facebook” a través del archivo datr. Además, los autores de este estudio han confirmado que no han sido contactados aún por Facebook, a pesar de lo que afirma el comunicado oficial de la red social: “No hemos sido contactados por Facebook directamente ni hemos recibido ninguna petición de reunión. No nos sorprende que Facebook tenga una opinión diferente en cuanto a qué requieren las leyes de protección de datos. Pero si Facebook siente que el informe contiene errores factuales, recibiremos con alegría cualquier enmienda específica que quieran hacer”, han declarado los líderes de la investigación a The Guardian.

Los responsables del informe aseveran que la agencia belga forma parte de una fuerza especial europea que se encuentra analizando cómo trata la privacidad Facebook. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha afirmado que también se encuentra en esta acción: “La AEPD ha iniciado de oficio [por iniciativa propia] un procedimiento que actualmente se encuentra en fase de actuaciones previas de investigación. La Agencia actúa de forma coordinada con otras Autoridades de protección de datos europeas, que también han iniciado sus respectivos procedimientos”.

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Nómadas gracias a la tecnología

“Antes nuestra vida acababa con la puesta de sol. A partir de ese momento apenas podíamos hacer nada. Teníamos que utilizar velas para alumbrarnos, y éramos conscientes del peligro que eso entrañaba. Así que íbamos a dormir pronto y nos levantábamos un poco antes del amanecer para ordeñar a las vacas”. Sin embargo, ahora la existencia de la familia de Zolzaya Bandgait ha dado un vuelco. “Desde hace algo más de un año somos más felices. Podemos cenar más tarde, disfrutar jugando a las cartas, comunicarnos con amigos y familiares, y ver lo que pasa en el mundo”. La diferencia radica en la tecnología. Porque los Zolzaya son nómadas, viven en el desierto del Gobi, y han decidido invertir gran parte de sus ahorros en la instalación de varios aparatos que han reducido notablemente la brecha que los separaba de la calidad de vida de la población urbana.

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Hijos y amigos de Damb Batnasan juegan con los dos teléfonos inteligentes de la familia a la luz de la bombilla de bajo consumo que tienen conectada a una batería. / Z. A.

“Primero instalamos el aerogenerador y las placas solares. Eso nos permitió tener luz dentro del ger —la yurta tradicional mongola con la que esta familia se mueve hasta ocho veces al año en busca de los mejores pastos—. También compramos una batería a la que hemos conectado el teléfono por satélite —subvencionado por un programa del Banco Mundial— y un televisor en blanco y negro. Gracias a una antena parabólica recibimos algunos canales de televisión”, cuenta Zolzaya. Su hija, Azzaya Soyol, ya no se pierde ni un episodio de sus series surcoreanas favoritas, que llegan con multitud de interferencias, pero llegan. “La televisión también nos ayuda a tener entretenidos a los niños y nos permite hacer algo de tiempo para nosotros”, comenta entre risas ella, que, a sus 25 años, tiene dos hijos con Bot Amgalan, un joven de su misma edad.

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Zolzaya conecta el teléfono vía satélite que han recibido gracias a un programa del Banco Mundial. Gracias a él pueden estar en contacto con sus allegados, confirmar los precios de los productos que venden, y dar la voz de alarma en caso de emergencia. / Z. A.

No obstante, la mejoría va mucho más allá del ocio. Por un lado está la reducción del riesgo de incendio que, como es lógico en una vivienda de tela, con el uso de velas era muy elevado. Además, la llegada del teléfono por satélite a una zona sin cobertura de móvil permite dar cuenta de emergencias y pedir ayuda, así como conocer el precio que se paga por el ganado, la lana, o los productos lácteos. Eso dificulta que los intermediarios que los compran les engañen, “algo que antes sucedía a menudo”, y que puedan decidir cuál es el mejor momento para venderlos. También gracias a la televisión, Zolzaya tiene acceso a previsiones meteorológicas que le permiten determinar con más exactitud la zona más adecuada para llevar el ganado. “En el desierto no es fácil cuidar de 600 ovejas como tenemos nosotros. Elegir el lugar en el que crece más vegetación puede marcar la diferencia entre que vivan o que mueran”.

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El uso del móvil en Mongolia es difícil por los bajos índices de cobertura. No obstante, Bahitbergen Uranbai lo utiliza en lo alto de la montaña para comunicarse con otros ganaderos e intercambiar información sobre los lobos que acechan al ganado. / Z.A.

Pero uno de los efectos más importantes que tiene la adopción de la tecnología por parte de los nómadas que habitan el país con menor densidad de población —tres millones en una superficie de 1,5 millones de kilómetros cuadrados, equivalente a tres veces la de Francia—, es la propia supervivencia de una forma de vida que se remonta a los tiempos de Gengis Kan. “La juventud no quiere vivir en el campo, quiere mudarse a la ciudad. En gran parte es así porque no solo percibe que allí hay más posibilidades de crecer en el terreno profesional, también porque en un ger las opciones de ocio y de acceso a la información son muy limitadas. Es duro y es aburrido”, explica Damb Batnasan, otro ganadero que instala su yurta a unos mil kilómetros de distancia, en la estepa del centro del país. “Si queremos que el nomadismo no muera con la gente de nuestra generación tenemos que hacerlo más atractivo para los jóvenes. No nos podemos oponer a los avances que llegan, lo mismo que tenemos que asegurarnos de que las nuevas generaciones vayan a la escuela”, explica.

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Batsuren Tsetsegmaa sintoniza una película en la nueva televisión que ha comprado la familia, que ahora tienen conectada a una antena por satélite. / Z. A.

De hecho, su ger está lleno de niños y de adolescentes. Porque, además de las dos hijas del matrimonio, cuatro de sus amigos han decidido pasar las vacaciones escolares del Año Nuevo Lunar con la familia. Y después de haber disfrutado al galope de las interminables llanuras congeladas durante el día, por la noche se turnan para jugar con los dos teléfonos móviles inteligentes que posee la familia, que también sirven para capturar momentos que antes se perdían para siempre. “Para hacernos una foto teníamos que ir al pueblo que está a 40 kilómetros de distancia”, ríe Damb mientras se hace un selfie con la hija menor. Mientras tanto, la madre, Batsuren Tsetsegmaa, disfruta de la película que reproduce en un lector de DVD. “Algunos nómadas creen que la tecnología distancia a las familias porque cada uno está a lo suyo, pero yo creo que es al revés”, sentencia el padre, que ya está pensando en cómo instalar una conexión a Internet.

Delgerma tiene 16 años y está de acuerdo con Damb. Es una de los 300.000 nómadas que todavía no tienen electricidad, y, a su edad, la vida en el campo ya no le satisface. Se siente incomunicada y aburrida. Sus padres, habitantes también de la estepa, dan la espalda a todo lo que tenga cables, y con ellos no tiene la confianza suficiente como para hablar de temas propios de la adolescencia. “El único contacto que tengo con el mundo exterior es a través de la radio de mi padre. Y casi siempre está sin pilas. No puedo comunicarme con los pocos amigos que tengo, y sin luz no hay nada que hacer por la noche”. Así no es de extrañar que esté pensando en hacer las maletas y labrarse un futuro mejor en la capital, Ulán Bator, a unos 350 kilómetros de distancia. “Quiero conocer gente y llevar una vida normal. Aquí terminarán casándome con alguien que les interese para que siga llevando la misma vida”, se lamenta. Como ella, muchos otros jóvenes apuestan por la vida sedentaria, y cada año entre 30.000 y 40.000 mongoles, sobre todo jóvenes, abandonan el campo para echar raíces sobre el asfalto.

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Incluso en las zonas más montañosas del extremo occidental del país, las placas solares han cambiado el ritmo de vida de los nómadas de la etnia kazaja. En la fotografía, Tolhinbai Kenje (izda.) y Uranbai Samat (dcha.) posan bajo las tres placas solares de su casa de invierno. “Es la mejor inversión que hemos hecho”, asegura el abuelo. / Z. A.

Afortunadamente, cada vez son más los que apuestan por la incorporación de placas solares y de aparatos electrónicos en sus vidas. De hecho, el Proyecto para el Acceso a Energías Renovables y Electricidad en Zonas Rurales, implementado por el Gobierno desde el año 2000 en colaboración con el Banco Mundial, ha conseguido que más de 100.000 familias nómadas, en torno a medio millón de personas en total, cuenten con esta fuente de energía limpia que, a su vez, ha permitido incrementar sustancialmente el acceso a un teléfono, cuya tasa el año 2005 era la más baja del mundo —un 1% en el campo—. En 2006 solo 1,2 millones de minutos de conversación telefónica tuvieron su origen fuera de la capital, pero en 2013 esa variable aumentó hasta los 56,5 millones. El objetivo es que para 2020 toda la población tenga acceso a la electricidad, y un 70% pueda comunicarse por vía telefónica.

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Azzaya Soyol amamanta a su bebé mientras disfruta de una de sus series surcoreanas favoritas en la vieja televisión en blanco y negro que han comprado. / Z. A.

Mineihan Hadis, otro nómada del desierto, reclama también ayudas para adquirir vehículos de motor. “Una moto como la que yo tengo, por ejemplo, tiene muchas ventajas sobre los caballos y los camellos que hemos utilizado tradicionalmente: nos permite llegar a la zona en la que tenemos el ganado mucho más rápido, y podemos desplazarnos a la ciudad si hay una emergencia. Porque hasta aquí no llegan las ambulancias, se pierden por el camino”, explica. Es fácil entender por qué: el desierto y la estepa son dos infinitas alfombras en tonos ocres y verdes, en las que no hay carreteras ni forma sencilla de orientarse. De ahí que el GPS también esté ganando adeptos. “Nosotros sabemos llegar a los lugares cercanos gracias a las montañas o a particularidades del terreno, pero para el resto resulta casi imposible localizarnos. El uso de coordenadas es una buena solución”, comenta. “En cualquier caso, lo importante es utilizar la tecnología a nuestro favor. Para que la vida nómada pueda seguir existiendo con dignidad”, sentencia Damb.

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Pac-Man invade Google Maps

“¡Preparado!” avisa Google Maps. Madrid, Berlín y Nueva York han mutado. Han sido invadidos por un comecocos gigantes y los fantasmas que le acechan. El objetivo: recorrer la Gran Vía para comerse todas las bolas y las cerezas, fresas y melocotones que hagan vencedor al Pac-Man amarillo. Esa es la iniciativa del buscador cartográfico de la compañía estadounidense para celebrar el April’s Fools’ Day en Estados Unidos (1 de abril, equivalente al Día de los inocentes español) un día antes y, de paso, que los internautas se diviertan.

El recordado juego arcade, icono de los ochenta, convierte por un día el mundo en los clásicos negro, gris y azul para unirse por adelantado a este día en el que los medios de comunicación habitualmente dedican una noticia falsa a sus lectores. Todo el que quiera buscar cómo llegar a su destino tiene la posibilidad de jugar al comecocos por las calles de su ciudad. Ni siquiera hace falta que el recorrido sea paralelo. Lo único necesario son las teclas de dirección, tan olvidadas de los teclados de los ordenadores, o un dispositivo móvil (donde solo se accede a lugares concretos). Incluso su Twitter se ha disfrazado para la ocasión.

Pokemon en Google Maps, la broma del 2014.

No es la primera vez que Google Maps se atreve a enfurecer a sus internautas con un juego. El año pasado en esta misma fecha retaba a los que entraran en el mapa a cazar a los monstruos Pokemons por todo el mundo. Muy aficionada a los juegos cartográficos, el servicio ofrece pasatiempos como Smarty Pins, su propio trivial global, mientras que en ocasiones especiales como el 50 aniversario de la serie británica Doctor Who invitó a los que caminaban por Londres a buscar la nave espacial del viajero del tiempo, la Tardis.

Aunque, en esta ocasión, el jugador puede regresar a la aplicación cartográfica cuando quiera, y desactivar la repetitiva música de las maquinitas de Namco. Google propone lograr la máxima puntuación para entrar en la terna mundial de Pac-Man. Si, además, se escribe en el buscador “Google Pacman”, el primer enlace te ofrece pistas de los mejores sitios donde buscar.

El regreso del comecocos diseñado por Toru Iwatani, al que también se puede jugar en El PAÍS, es una muestra que la nostalgia también invade el mundo de los videojuegos. El famoso personaje saltará este 2015 al cine gracias a Pixels de Chris Columbus, donde los juegos retro invaden el mundo para complicar la vida a Adam Sandler, Kevin James y Peter Dinklage, subidos en coches mini y convertidos en unos fantasmas humanos. El pixelado Pac-Man gigante, dispuesto a tragarse las ciudades reales junto a Donkey Kong y los Space Invaders, es el icono de sus carteles y avances promocionales.

Avance de Pixels, protagonizado por Pac-Man.

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Un vínculo para ganarse a los vecinos

El 6 de noviembre de 2013 Federico Bastiani festejó su cumpleaños en el bar de la esquina de su casa con 50 desconocidos. Dos meses antes, este italiano graduado en Economía que vive en Bolonia había creado un grupo cerrado de Facebook a través del cual convocaba a sus vecinos: quería conocerlos, conversar con ellos, descubrir qué tenían en común, cómo se podían ayudar si fuera necesario. “Vivía desde hacía tres años en una calle histórica de Bolonia, via Fondazza, donde residió el pintor Giorgio Morandi, y no conocía a nadie”, cuenta Federico, 37 años, casado con una sudafricana y padre de Matteo, de tres. “Crecí en un pueblo pequeño de la provincia de Lucca y en mi manzana conocía a todo el mundo. Si faltaba la sal no era un problema bajar las escaleras y tocarle el timbre al vecino. Hace 10 años, me mudé a Bolonia y me di cuenta de que el mecanismo de relaciones humanas era diferente. Había mucha desconfianza, a veces hasta indiferencia”.

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La primera semana de septiembre de 2013 Federico creó el grupo cerrado Residentes de via Fondazza, estampó carteles y los pegó en su manzana. En dos semanas los inscritos eran ya 93. Nació así lo que Bastiani bautizó como Social Street (calle social), un modo simple y económico de reconstruir el sentido de comunidad en la ciudad, socializando con los propios vecinos. Aperitivos, intercambio de consejos y favores, salidas deportivas, encuentros culturales en la biblioteca, conciertos en la iglesia de la esquina y veladas con los vecinos más antiguos de la calle para que cuenten cómo era el barrio hace años. “El objetivo de la Social Street es instaurar relaciones de vecindad, recrear un sentido de comunidad en una calle, trabajar sobre los vínculos, crear confianza entre las personas, sentirse parte del lugar donde se vive”, enumera Bastiani. “La fuerza de la Social Street está justamente en la informalidad de este movimiento donde no circula dinero y donde los mecanismos de funcionamiento se basan en la economía del donar. La potencia está en volver a saludarse, a hablarse, a mirarse a los ojos. Así es como se crea el capital social”.

El movimiento arrancó en Bolonia, donde el grupo sumó en 15 días a 93 personas

La Social Street de via Fondazza se multiplicó en toda Italia y es un modelo que ha germinado, por ahora, también en Francia, Portugal, Nueva Zelanda, Croacia y Brasil. “Para pasar del virtual de Facebook al real de la calle bastó poco, apenas bajar las escaleras”, dice Bastiani. “Tuve la simple idea de usar una red social para reconstruir un sentido de comunidad, y se convirtió en viral”. Hoy hay unas 365 Social Street en todo el mundo que involucran a unas 20.000 personas que apuestan por la sociabilidad con sus vecinos sin nada a cambio. “Lo que me conmueve es el entusiasmo de las personas en el intento por mejorar el ambiente donde viven partiendo de pequeños proyectos que tienen como fin último reconstruir el capital social de una ciudad”, sostiene.

Mientras los sociólogos debatían sobre si estábamos ante un nuevo movimiento social o era solo un fenómeno emergente y pasajero, Bastiani elaboró un manifiesto al que ya se han adherido voces prestigiosas como el sociólogo Anthony Giddens, el antropólogo Marc Augé y Rob Hopkins, el fundador de la Transition Town, entre otros intelectuales. “No sé qué futuro tendrá Social Street. Hay quienes piensan que todo terminará. Pero aun en este caso muchas personas podrán decir que han conocido a sus vecinos, que han vivido una bella aventura y que les han quedado lindos recuerdos. O bien Social Street podrá continuar y tener vida propia, aunque sea solo a nivel virtual”.

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