Tradiciones de la Costa, Sierra y el Oriente se fusionan en La Troncal

La fritada, el pescado frito, el cuy asado o la chicha son parte de los platos tradicionales que se pueden encontrar en cualquier esquina de La Troncal. Los habitantes de este cantón perteneciente a Cañar mezclan las tradiciones y culturas de la Costa, Sierra y de la región amazónica.

La residente Mónica Ortega explica que la demanda de mano de obra que requirió la azucarera Aztra en la década del 60 produjo una migración a esta zona. Esto creó la fusión de costumbres, cultura y tradiciones de las tres regiones y que se mantienen hasta hoy.

“Al Ingenio Aztra llegaron trabajadores de todos los rincones del país para desarrollar varias áreas. Ellos, poco a poco, se fueron afianzando, algunos trajeron a sus familias, otros formaron sus hogares aquí y hace 36 años fundaron el cantón”, señala Ortega, quien trabaja en el Departamento de Comunicación del Municipio local.

El nombre de La Troncal nació por ubicarse en el centro de un cruce de vías: Durán-Tambo-Machala.

Dos jóvenes recitan amorfinos dentro de una chiva que recorre una de las haciendas cacaoteras que ofrece también servicios de hospedaje y alimentos.

Rocío Guamán, de 43 años y dueña de un restaurante, manifiesta que ella y sus padres son de Ambato, pero reside en el lugar desde los 13 cuando su progenitor encontró trabajo como agricultor.

“Tengo cuatro hijos que nacieron aquí. En este lugar me enamoré y me casé, mi mamá está enterrada acá. Así que acá también moriré yo”, comenta.

Para Guamán, este cantón es rico en mestizaje y su idiosincrasia. El secreto, agrega, es el respeto y la unión con la que crecieron ya que al ser todos migrantes aprendieron a ser unidos.

La artesanía local

Además del azúcar hay productos agrícolas, como el banano y el cacao, que hacen de La Troncal un referente en la producción de Cañar. Sin embargo, los artesanos también ganan terreno.

Carlos Torres, de 58 años, detalla que los artesanos residentes de la localidad (la mayoría migró desde Azuay) se distribuyen en varios sectores comunitarios vinculados con la confección y la venta de productos de muebles rústicos.

Comparten la técnica de pirograbado (grabado de dibujos sobre madera con un instrumento incandescente), y la fabricación de carrocerías; además de la venta de ropa para época de frío, así como zapatos y ropa interior.

Torres agrega que los artesanos locales -de las regiones cercanas- trabajan con el Municipio mediante un programa de turismo para promocionar sus productos en ferias y eventos, y así dinamizar la economía.

El alcalde Rómulo Alcívar, quien recién cumplió 100 días en su gestión, especifica que la idea de las ferias es impulsar y apoyar a los microempresarios y emprendedores locales o regionales.

No obstante, su objetivo principal es levantar la autoestima y valorar el ingenio de los residentes que se esfuerzan por emprender.

“Somos la capital económica de Cañar por la agricultura, pero también queremos aportar con el Turismo. La prioridad de mi gestión es la vialidad, para que los visitantes se desplacen a cientos de lugares que tiene La Troncal”, explica el funcionario.

La Troncal está a menos de dos horas de Guayaquil, Durán, Machala o Cuenca. Posee dos ríos, Cañar y Bulubulu, además de las Siete Cascadas.

“En cifras tenemos más de 32 balnearios en nuestros 324 kilómetros cuadrados de extensión”, puntualiza.

Alcívar manifiesta que para que el programa turístico se desarrolle con éxito, además de crear nuevas vías de acceso, trabaja con el sector hotelero, que posee cabañas, hostales y fincas para atender a los visitantes con tarifas económicas.

Alicia (omite su apellido) tiene 19 años, vive y estudia en cantón El Triunfo (Guayas), pero hace seis meses trabaja en un centro turístico en el área de entretenimiento.

Ella es la encargada de recitar amorfinos dentro de una chiva, mientras el vehículo se desplaza en un recorrido por los alrededores de una finca cacaotera.

“Los fines de semana son muy dinámicos. Es bueno que se promocione el turismo de La Troncal, ya que ello genera fuentes de trabajo para los que vivimos en cantones cercanos”, indica la joven.

La universitaria detalla que le toma 20 minutos trasladarse a su trabajo, a veces va con su mamá que labora en un hotel, en el área de limpieza.

Ambas sustentan el hogar conformado por cuatro menores de edad que estudian la primaria. Ellos las acompañan los fines de semana para distraerse y disfrutar de las ferias o los conciertos gratuitos que se realizan en los parques.

Alicia recuerda que durante la celebración de la cantonización (hace 15 días), sus hermanos visitaron los parques temáticos de la feria de emprendedores.

Su mamá disfrutó de un concierto popular brindado por uno de los mejores exponentes del vallenato. (I)

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