"Por culpa de la legislación, el autoconsumo doméstico es poco rentable en España"

Desde que saltó a los titulares que Tesla preparaba una batería para el hogar, el interés por el autoconsumo se ha disparado, sobre todo entre aquellos que se plantean aprovecharlo de algún modo. Sin embargo, se trata de una cuestión llena a preguntas tanto legales como técnicas.

Después de recibir por distintos canales decenas de consultas al respecto por parte de los lectores, en Teknautas quisimos contar con la ayuda de profesionales para ayudarnos a responderlas. Abrimos un cuestionario en el que invitamos a consignar los proyectos a estudiar, y elegimos cuatro diferentes, representativos de distintas circunstancias. Después, los pusimos ante los expertos, Sara Valiente, de As Solar, y Sergio López de Castro, de Fronius, para que los evaluasen.

Antes de analizarlos uno a uno, aquí van algunas consideraciones generales. Aunque ambos profesionales insisten en que todo el mundo puede sacar partido del autoconsumo, también reconocen que será más interesante para quienes consuman la electricidad en el mismo momento en que se genera. Esto apunta más hacia fábricas y negocios que hacia domicilios, donde normalmente la curva de consumo energético es inversa a la de generación (los picos se dan por la mañana temprano y por la tarde/noche, que es cuando solemos estar en casa).

Esto es debido a que, según la legislación, el uso de baterías para acumular la energía generada está bastante limitado en nuestro país: se pueden utilizar en paralelo (o la red general o la batería, nunca ambas a la vez) pero no en línea, lo que sería la opción más cómoda para el usuario, además de técnicamente segura y eficaz. Esperan que un cambio en la legislación solucione este punto, un escollo para hacer el autoconsumo rentable para los hogares.

En el caso de los negocios, la idoneidad de las baterías dependerá de cada caso, señala López de Castro. “Estaríamos hablando de potencias grandes, y las baterías como la de Tesla están pensadas en principio para el entorno doméstico”, explica. Su utilidad será máxima en instalaciones aisladas de la red: “imagina una granja aislada de la red eléctrica, que funciona con un generador de gasolina. Ahí sería perfecta una instalación fotovoltaica más una batería, y dejar el generador como respaldo de emergencia. La inversión podría recuperarse en 5 o 6 años, teniendo en cuenta que la batería encarece la instalación”.

En cuanto al coste de una instalación de autoconsumo, Valiente y López de Castro dan como cifra aproximada unos 2 euros por vatio a instalar, siempre que no añadamos una batería a la ecuación, algo que subiría el precio. Si hablamos de grandes instalaciones, para plantas industriales o grandes empresas, el precio irá disminuyendo cuanto mayor sea la potencia instalada.

Caso 1. Una vivienda unifamiliar.

Eduardo, desde Camarma de Esteruelas, Madrid. Plantea el caso de una vivienda unifamiliar, en la que tiene más de 70 metros cuadrados de tejado con orientación sur para instalar los paneles.

“Es un lector muy bien informado”, asegura Valiente. Plantea su intención de instalar 4 kW de paneles solares, una potencia con la que la mayoría de los hogares tiene suficiente para cubrir sus consumos típicos. Además, quiere preparar su instalación para cuando lleguen las baterías, incorporando un inversor/regulador programable que seleccione si utilizar la energía de las placas, de la batería o de la red. “El inversor deberá tener la opción de volcar la energía a la red, para posibles cambios en la legislación.

Según los cálculos de Valiente, no necesitaría más de 20 o 22 metros cuadrados de paneles para obtener la potencia deseada. “A la hora de montar la instalación, hay todo tipo de estructuras adaptadas a cualquier tipo de tejado, selladas y estables”. La inversión necesaria rondaría los 8.000 euros, según ese cálculo de 2 euros el vatio.

Sin embargo, al tratarse de una instalación casera, Valiente recuerda que su aprovechamiento estará algo limitado si se vive en el esquema habitual de estar en casa solo por las tardes y noches, cuando los paneles no están rindiendo. A la espera de que lleguen las baterías, los profesionales recomiendan colocar medidores de consumo para conocer nuestro uso cotidiano de la electricidad y trasladar a las horas centrales del día aquellas tareas programables, como poner la lavadora o el lavavajillas.

Caso 2. Industria cárnica

José Luis, desde Guijuelo, Salamanca, tiene una planta industrial donde se dedica a deshuesar carne de pollos. Su pregunta es si sería rentable hacer una instalación de autoconsumo. Explica que tiene 80kW de potencia contratada y que su consumo diario es de 20 kW, incluido sábados y domingos.

“En su caso, el autoconsumo sería perfectamente rentable, porque la curva de consumo en la industria es desde por la mañana hasta por la tarde”, explica López de Castro, coincidiendo con la de generación de electricidad. “Mi consejo es que empezase con una instalación precisamente de 20 kw, que sabe que los va a consumir. Una instalación así cuesta aproximadamente 30.000 euros más IVA (que luego se puede deducir), y la inversión podría recuperarse en unos 4 o 5 años”.

El experto calcula que necesitaría una superficie de 150 metros cuadrados si tuviese una estructura coplanar. “Si no, nos vamos a unos 300 metros cuadrados”. Al tratarse de una industria, suponemos que esto no sería un problema.

Caso 3. Centro de día.

Francisco, en la provincia de León, plantea el caso de un centro de día para personas mayores, funcionando prácticamente todos los días del año y cuyo consumo eléctrico consumo está centrado casi absolutamente durante las horas de sol. Tiene unos 25 kw de potencia contratada.

Estudiando este perfil, Valiente sugiere la instalación de unos 12 kw de paneles fotovoltaicos para aprovecharlos en un autoconsumo directo, sin instalar baterías. “Basándonos en casos parecidos, podríamos llegar a cubrir hasta el 47% del consumo eléctrico con los paneles en días de buena insolación”, lo que repercutiría desde el primer día en ahorro directo en la factura de la luz.

Basándonos en casos parecidos, podríamos llegar a cubrir hasta el 47% del consumo eléctrico con los paneles en días de buena insolación

Este tipo de instalaciones donde se aprovechan muy bien las horas de sol y que no tienen el componente de una batería, pueden amortizarse en aproximadamente unos cinco años. “Eso si somos conservadores en cuanto a la evolución de los precios de la electricidad. Si hacemos unos cálculos un poco más atrevidos, pueden ser unos 3 años”.

Caso 4. Una comunidad de aparcamientos

Juan Aurelio, de Las Palmas de Gran Canaria, relataba la siguiente situación: se trata de una comunidad de aparcamientos, y su intención sería utilizar los techos de los aparcamientos, una explanada que tiene más de mil metros cuadrados.

“En casos como estos tiene todo el sentido aprovechar las superficies disponibles para instalar paneles solares y generar parte de la energía que consume el aparcamiento”, señala López de Castro.

Puesto que la normativa obliga a que los aparcamientos subterráneos tengan luz las 24 horas, lo primero sería instalar tecnología LED, que eso ya supone un buen ahorro. Pero una vez hecho esto, el siguiente paso sería hacer un estudio del consumo de su aparcamiento en concreto. “En principio sería sencillo, porque será más o menos constante”. Ante la falta de más datos, es difícil aventurarse, pero con la superficie indicada, López de Castro asegura que podrá colocar los paneles que necesite para amortizar el proyecto en 3 o 4 años. 

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