¿Perderá McLaren la virginidad en el Gran Premio de Mónaco?

“Creo que conseguiremos puntos en Mónaco. En España, nuestras simulaciones hasta la retirada nos colocaban en novena posición, fue nuestra primera oportunidad de conseguir puntos. Mónaco será la segunda”, auguraba Fernando Alonso estos días. Aunque McLaren sea el equipo con más triunfos en la historia del Gran Premio de Mónaco, el actual es el peor arranque de toda su trayectoria. Puntuar se antojaría así todo un éxito dado el nivel de su embrionario proyecto con Honda ¿Será entonces posible perder la virginidad en el Principado?

 Equipo y fabricante están sudando la camiseta en un proceso de evolución continua. Cabe esperar por tanto cualquier sorpresa en su curva ascendente de rendimiento tras arrancar desde cotas inesperadamente tan bajas. Las singularidades de la carrera monegasca podrían jugar a favor de Fernando Alonso y Jenson Button. Pero también McLaren ha colgado en otras ocasiones la zanahoria de las expectativas delante del equino de la opinión pública para capear tan duros comienzos.

Elasticidad más que potencia

El trazado cuenta con una recta que supera ligeramente los 500 metros, extremadamente corta en comparación a otras pistas. No se llega a utilizar la octava velocidad, ni a alcanzar los 300 km/h. Y si, como se estima, la unidad motriz de Honda perdía entre 110 y 120 cv hasta Barcelona, aquí se puede ganar oxígeno frente a los propulsores de Mercedes y Ferrari ¿Podría recuperarse una par de décimas  por esta vía?

Pero el motor tiene otros matices. Si el grip aerodinámico pierde fuelle en Mónaco en beneficio del mecánico, las numerosas curvas lentas del Principado requieren golpes de acelerador. La tracción es fundamental y para optimizarla, un ágil y domesticada entrega de esa potencia pasan a primer plano ¿Cómo responderá al respecto la unidad motriz de Honda?

Que Montmeló no sea un antecedente

En Montmeló, la experiencia al respecto nos retrotrae el dramático diagnóstico de Button a final de carrera. El viernes fue una pesadilla para ambos pilotos, con un tren trasero alocado. “Las primeras 30 vueltas fueron las más terroríficas de mi vida, la parte trasera nunca estaba ahí, cada vez que tocaba el acelerador a cualquier velocidad, se iba de atrás, no era normal”, sorprendió el británico a final del gran premio. Menudo regalo sería para las calles de Montecarlo…

No parece que fuera el caso con Alonso, visto su rendimiento en carrera. Para Button habría supuesto una situación embarazosa frente a su más hábil y adaptable compañero de equipo, a no ser que ambos probaran diferentes especificaciones, en cuyo caso el tiro del británico salió por la culata. “En las cuatro carreras anteriores, el coche fue de fácil conducción, un problema en una carrera no significa nada para el futuro, la mayor parte de los equipos se quejaron del grip aerodinámico atrás y fue igual para nuestro coche”, se justificó Bouiller ante el sorprendente desahogo de su piloto.

Confiar en tu ‘socio’

Para marcar diferencias en Mónaco, quien maneja la ‘rosca’  necesita confianza en su socio, el monoplaza, en un trazado donde los neumáticos se van acercando poco a poco al raíl para ir maximizando el radio de las trazadas, lo que supone lamer literalmente las barreras. Sesión a sesión, el piloto debe ganar confianza y precisión, y a la inversa. No resulta extraño escuchar el sutil ‘beso’ de un neumático al apoyarse en los raíles.

“Un coche de fácil conducción”, es precisamente uno de los regalos para Mónaco. Esta ha sido, sin embargo, la canción escuchada durante este temporada a  tanto los titulares, como Magnussen y Turvey, presente en los entrenamientos privados posteriores a la carrera en Montmeló. “Es mucho más fácil de conducir, lo que permite al piloto llegar al límite del monoplaza, mientras el año pasado no era posible”, apuntaba Bouiller.

El resto, un asunto personal

La historia del Gran Premio de Mónaco ofrece numerosos ejemplos de como se ha convertido en una lotería inesperada. La meteorología o los incidentes -con el consiguiente coche de seguridad- pueden dar oportunidades o romper cualquier estrategia. Pero ante la dificultad para adelantar en este trazado, la posición de parrilla resulta crucial en Mónaco.

En este sentido, Alonso ha brillado especialmente en Montecarlo. Al margen de sus dos victorias desde la pole -2006 y 2007- su rendimiento medio en los entrenamientos ha sido elevado. Su magnífica vuelta del pasado año con Ferrari le valió la quinta posición, “la mejor del año”, que le dejó un particular “hormigueo”, como él mismo reconoció, endosando siete décimas a Raikkonen (decimocuarto), y a otras siete de la pole de Rosberg.

Desde 2003, Fernando Alonso siempre ha terminado entre los ocho primeros clasificados de parrilla, con excepción de 2010, cuando no pudo tomar parte en los definitivos debido a un accidente previo en los libres. De mantener su historial en esta edición  puntuar sería una posibilidad real. Siempre y cuando la fiabilidad –esta es otra historia- respete a sus pilotos.

Compuestos más blandos de la gama Pirelli –el superblando, totalmente nuevo-, mayor carga de alerón y suspensiones más blandas que en cualquier otra pista, déficit de potencia atemperado pero crucial en su entrega… ¿Cuál será el rendimiento del MP4-30 en Mónaco? ¿Ofrecerá esa confianza a sus pilotos que tanto exige este trazado? Si la respuesta fuera positiva, seguro que Alonso estará relamiéndose, porque el resto es asunto personal.

@BrenpCom
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