La repetida desgracia de Asenjo

La rodilla derecha de Sergio Asenjo volvió a crujir. Las pruebas médicas realizadas al portero palentino confirmaron los peores presagios: rotura de plastia del ligamento anterior de la rodilla derecha que conllevará una nueva intervención quirúrgica, la tercera en la misma articulación. Asenjo le espera una larga etapa de recuperación estimada en ocho meses.

Asenjo comenzó su calvario con su articulación derecha en mayo del 2010 siendo portero del Atlético de Madrid que le dejó en el dique seco en los siguientes seis meses. Recuperado de la grave lesión de ligamentos, en enero del 2011 Asenjo marchó cedido al Málaga, necesitado de recuperar las sensaciones debajo de los tres palos sin la presión añadida de hacerlo en un club con gran exigencia como el Atlético. Un mes después el mismo ligamento volvía a ceder. Idéntica lesión en el mismo sitio. Ocho meses más de recuperación y de dudas sobre si volvería a ser el mismo.

Lo fue en el Villarreal que le recuperó para el fútbol de primer nivel en la temporada pasada de regreso a la élite del club castellonense. Lo hizo como cedido y en el verano pasado el club de Roig, hábil negociador, ejerció la opción de compra por tres millones de euros, la mitad de lo que pedía la entidad que preside Enrique Cerezo. El gran nivel alcanzado en el Villarreal por Asenjo, a sus 25 años un joven veterano, le valió para ser convocado el pasado mes de marzo por Del Bosque para la selección española en los partidos ante Ucrania y Holanda.

Al meta le espera una larga etapa de recuperación estimada en ocho meses

El azar quiso que la lesión der Asenjo se produjera ante el equipo dónde comenzó la fatalidad en su rodilla derecha. Faltaban siete minutos para la conclusión del partido entre el Villarreal y Atlético de Madrid (0-1), cuando a la salida de un córner a favor del conjunto de Simeone, el portero palentino saltó poderosamente para hacerse con el esférico por encima del jugador rojiblanco Raúl García y en el apoyo en el suelo su articulación derecha perdió estabilidad. Desgraciadamente experimentado en estos temas, Asenjo quedó tendido fuera del campo. Mientras el juego discurría ajeno a la desgracia, extendió los brazos, golpeó el suelo y se tapó la cara con los guantes temiéndose lo peor. El portero del Villarreal se marchó del terreno de juego y del estadio por su propio pie. En el hospital de Castellón confirmaron los peores temores. Una nueva desgracia para el equipo de Marcelino que anda con lo justo de efectivos para el tramo final de temporada que está frenando su clasificación para la Liga Europa con un margen de seis puntos aún. En los dos últimos partidos de Liga Marcelino ha tenido que disponer de cuatro jugadores del filial para completar la convocatoria. La baja de Asenjo se une a las de Bruno (en la fase final de recuperación) y Musacchio, ambos con rotura de peroné, unidas a las lesiones musculares de Giovani dos Santos y Cheryshev y lo problemas físicos de Uche y Vietto. Un calvario para el Villarreal que desea que acabe pronto la temporada.

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El Sevilla, una máquina de ganar

No contento con sus andanzas en Europa, el Sevilla muestra una ambición incontenible también en la Liga. El equipo de Emery es una máquina casi perfecta, que tiene aprendida la lección y en la que todos sus engranajes funcionan con precisión suiza. Lo mismo rinde Vitolo que Denis Suárez. Lo mismo Kolo que el lesionado Pareja. Da igual que juegue Reyes o lo haga Aleix Vidal. Gameiro o Bacca.

El Sevilla responde siempre. En especial en Nervión, donde acumula ya la friolera de 34 partidos sin perder. El conjunto andaluz resalta por su pegada, descomunal, y su fiabilidad. En espera de lo que haga el Valencia hoy ante el Granada en Mestalla, recupera la cuarta plaza.

Vino a ayudarle un Rayo de muy buenas maneras y pocas maneras defensivas. Algo de sobra conocido en el grupo que dirige Paco Jémez, que muere con sus ideas. Incluso no alinear a Bueno. Además, tuvo la mala suerte de que se le lesionara Amaya a los 13 minutos, fundido ante la primera carrera del rápido Gameiro. La adelantada defensa del Rayo fue una invitación a las carreras del francés, un bólido sin precisión, atento siempre a los pases filtrados de Reyes y Banega. No marcó Gameiro, pero tuvo hasta tres claras ocasiones para hacerlo. Se encontró con Toño, soberbio.

Tras un fantástico primer tiempo, Emery se permitió el lujo de acabar el partido con jugadores como Aspas y Deulofeu, que apenas han contado en los últimos éxitos del equipo. El Sevilla fue una apisonadora en el primer tiempo y luego se relajó, lo que permitió que el Rayo, al que a veces da gusto jugar, gozara de muchas ocasiones para marcar al menos un gol. La cuestión es que el encuentro se convirtió en un auténtico correcalles. El Sevilla llegó a plantarse hasta en tres ocasiones en oleadas frente a Toño, que se hartó de hacer paradas para evitar una goleada de escándalo. Por ejemplo, ante Reyes, Gameiro, Denis Suárez o Deulofeu, que se plantaron en sus narices con el balón controlado y en carrera.

Mientras hubo partido, el Sevilla mostró su capacidad en jugadas como la del primer gol. Un pase al hueco de Reyes para aprovechar la irrupción de Diogo. El centro atrás del portugués lo metió en la portería Iborra, sabiamente reconvertido ya a delantero. Curioso el caso del valenciano, irrelevante en el pivote, majestuoso en la mediapunta, donde sorprende por su técnica y visión de juego. Mientras Toño amargaba a Gameiro, el Sevilla acabó con el choque en el minuto 42. Otra buena combinación y centro al área de Denis Suárez que remató Carriço con precisión. Alcanzado el objetivo, el Sevilla se relajó.

Resultó increíble que no hubiera goles en la segunda mitad. El Rayo atacó con un descaro casi suicida y el equipo andaluz aprovechó para intentar aumentar su ventaja al contragolpe. Lo mismo fallaba goles increíbles Kakuta que Toño seguía con su exhibición. Un partido loco, sin mando, ya decidido, donde Emery se encontró con la enésima buena noticia para sus intereses: Sergio Rico se está haciendo un gran portero.

El Sevilla se humaniza

No puede el Sevilla ganar todas las batallas. Inmerso en una gran cruzada europea, el equipo de Emery se plantó en Granada pensando en Rusia. Allí, el jueves, se juega la vida ante el Zenit en la Liga Europa en busca de unas semifinales que le saben a gloria. De Los Cármenes podía haber salido con un triunfo que le hubiera permitido alcanzar al Valencia en la pelea por la Liga de Campeones. Debe conformarse con un empate que le hace perder comba en la persecución de este objetivo. Al Sevilla le faltó un punto de intensidad para ir de verdad a por el partido, algo que aprovechó el Granada para llevarse una igualada que tampoco alivia demasiado sus heridas. El grupo de Emery, imparable en las últimas jornadas, se humanizó. Sufrió el cansancio y el desgaste, hasta el punto de que jugadores como Vitolo o Bacca, excelentes en las últimas semanas, bajaron del cielo a la tierra.

El Sevilla fue lo que Reyes pudo crear. El utrerano dibuja pases imposibles aunque a veces desespere su falta de fuerzas. La ausencia de Banega, al que Emery dio descanso, provocó que su juego no fluyera con la rapidez habitual. El Granada, a tres puntos de la salvación, intento blindarse y salir con rapidez al contragolpe. Abel, en su desesperación, refrescó el equipo con Cala o Success, inéditos en las últimas jornadas. Tuvo la suerte de adelantarse en el marcador en un magnífico remate de Mainz. Un gol que el Sevilla recibió tras un saque de esquina, lo que mostró su desidia en un partido que pareció sobrarle en el calendario.

Emery mejoró a su equipo con los cambios. Aleix Vidal dio profundidad a la banda derecha y Banega comenzó a asociarse con Reyes. El Granada, un manojo de nervios, se deshizo cuando Candeias, solo, falló ante Rico. El 2-0 hubiera provocado la deserción del Sevilla. Su dominio se fue convirtiendo en acoso y el gol se mascaba. Llegó en una gran combinación entre Reyes y Aleix Vidal, con pase del catalán al área que metió en su portería Mainz, bigoleador de la tarde. El Granada rezó en los últimos 20 minutos para que no llegara la sentencia. Apretó el Sevilla. Roberto salvó un buen disparo de Denis Suárez desde fuera del área y Diogo disparó alto después de otro buen centro de Aleix Vidal. Como resultado, un punto para cada equipo, insuficiente botín para sus objetivos, pero que queda de cine como colofón a un derbi regional mientras sonríen Valencia y Deportivo.