La gran historia de Jamie Vardy: de séptima división a jugar con Inglaterra en cuatro años

El fútbol es un deporte que genera millones de ilusiones cada día en cualquier rincón del planeta. Pero no sólo lo consigue entre la afición sino que, en muchos casos, también se cumplen las ilusiones de jugadores que terminan consiguiendo el sueño de cualquier niño: ser profesional y llegar a debutar con su selección. Éste es el caso de Jamie Vardy, un delantero que hace sólo cuatro años jugaba en séptima división y que, ahora, debutará con Inglaterra.

Vardy está viviendo un verdadero cuento de hadas. Después de toda una vida ligado al fútbol, unos primeros años complicados, algún lío extradeportivo de por medio y mucho trabajo para recuperar el tiempo perdido, el delantero del Leicester ha conseguido entrar en la convocatoria de la selección inglesa para disputar el amistoso ante Irlanda y el encuentro valedero para la clasificación a la Eurocopa 2016 ante Eslovenia del próximo mes de junio.

El ariete del Leicester se crió deportivamente en el Sheffield Wednesday. Formado en la cantera de los ‘búhos’, con 16 años sufrió uno de los grandes golpes de su carrera deportiva: pese a ser el gran goleador del equipo, la directiva decidía rescindirle el contrato… por ‘bajito’. “Era demasiado pequeño y decidieron no contar conmigo”, aseguraba a la BBC. Tan duro fue el varapalo sufrido que decidió dejar el fútbol… y se iba a meter en problemas.

Tras quedarse sin equipo, y hastiado por la decisión, el joven jugador se volvió algo más conflictivo y, una noche, se vio envuelto en una pelea en un pub que le iba a salir cara. Condenado por asalto, iba a verse obligado a llevar una tobillera electrónica para estar localizado en todo momento, e incluso tuvo que cumplir un toque de queda durante años. Pero su curso en blanco no le iba a frenar: sólo una temporada después, el gusanillo del fútbol le volvió a picar.

La gran historia de Jamie Vardy: de séptima división a jugar con Inglaterra en cuatro años

Un comienzo en octava división

Tras superar varias pruebas, el Stocksbridge Park Steels de la octava división inglesa se hacía con sus servicios. En muchas ocasiones, el delantero terminaba de jugar los partidos y debía marcharse rápidamente a casa para no infringir el toque de queda impuesto. Desde ese momento, aprendió la lección: era el momento de ponerse a trabajar si quería lograr su sueño. Tras tres temporadas, en la 2010-11 iba a fichar por el Halifax Town de la séptima inglesa.

Si ya en el Stocksbridge Vardy iba a demostrar su capacidad goleadora, con 66 goles en tres campañas, en el Halifax iba a hacer lo propio: Convertido en el MVP de la temporada, iba a firmar 29 goles para lograr el ascenso a la sexta división. Pero no iba a ‘disfrutarlo’, pues tras cuatro partidos en la nueva categoría -en los que iba a firmar tres goles-, iba a firmar por el Fleetwood Town, de la quinta división. Su crecimiento ya era imparable.

En sólo una temporada iba a anotar otros 31 goles para llevar a su equipo al ascenso a la cuarta división, lo que le volvió a valer para volver a ser el MVP de la temporada. Había llegado el momento de dar el salto: era el verano de 2012 cuando el Leicester, de la segunda división inglesa, se iba a hacer con sus servicios, pagando por él 1 millón de libras y convirtiéndose en el fichaje de un jugador no profesional más caro de la historia.

A la Premier y a la selección inglesa 

Tras un primer año de adpatación en el que sólo firmó 5 goles en los 29 partidos que disputó, llegó el gran momento de Vardy: en la 2013-14 se iba a convertir en la gran referencia ofensiva del Leicester y, con 16 goles en su cuenta, iba a a comandar a su equipo a la Premier. Llegaba el gran momento de su carrera, por el que tanto había peleado y tanto luchado. Pero su primer año en Premier no sólo iba a conseguir la salvación, sino también un premio extra.

Pese a sólo firmar 4 goles en el curso, se convirtió en uno de los jugadores más destacados de su equipo. Tanto que le ha valido para ser convocado por Roy Hogdson para jugar en junio con Inglaterra. En sólo cuatro años, Vardy ha pasado de la séptima división a compartir selección con Wayne Rooney: un sueño cumplido para un delantero de 28 años que en 2011 era el MVP con el Halifax en el fútbol modesto y que, ahora, puede debutar con los ‘Pross’.

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Pregunten antes de disparar: Aduriz y Landa, fusilados por sus falsos desaires al himno

Al igual que las desgracias, las polémicas nunca vienen solas y siempre hay quienen las aprovechan para retozar como cerdos en el barro. Tras la pitada al himno de España durante la final de Copa que Athletic y Barcelona disputaron en el Camp Nou, donde las mayores críticas se centraron en las sonrisas del presidente de la GeneralitatArtur Mas, y del delantero del equipo rojiblanco, Aritz Aduriz, el ciclista alavés Mikel Landa se convirtió en protagonista por permanecer en el podio del Giro de Italia con la gorra puesta mientras sonaba el himno español en honor a Alberto Contador, quien, por cierto, acababa de enfundarse su segunda ‘maglia’ rosa, por más que él se adjudique tres. Sí, eso casi nadie lo critica, tal vez porque suena antipatriótico. 

Y efectivamente, Mikel Landa fue el único que no se quitó la gorra como manda el protocolo. Contador se llevó la suya al pecho, mientras que el italiano Fabio Aru, segundo en la clasificación, se llevó las manos y la gorra a la espalda en un claro gesto de respeto. Pese a su meritorio tercer puesto, el ciclista vasco fue objeto desde ese momento de numerosas críticas y reproches, especialmente en las redes sociales, donde su comportamiento se interpretó como un nuevo desaire al himno de España. Casi antes de que Mikel se bajara el podio de Milán, ya se hablaba más de él, que después de ganar cualquiera de las dos etapas del Giro, la primera nada menos que en Madonna Di Campiglio y la segunda en Aprica, tras subir el mítico Mortirolo.  

Pregunten antes de disparar: Aduriz y Landa, fusilados por sus falsos desaires al himno

Las disculpas de Mikel Landa por su “despiste”

“Fue un despiste. Estaba en mi mundo, allí en el podium al lado de Aru y Contador”, explicó el ciclista alavés durante el recibimiento que le ofrecieron en su localidad natal, Murgia. “No lo hice con malicia y pido disculpas si alguien se sintió ofendido”, añadió Mikel, en un gesto que no sólo le honra y le dignifica como persona, sino que deja en mal lugar a todos los bocazas que se cebaron con él y quisieron ver una afrenta donde sólo hubo un descuido más o menos importante, aunque seguro que sacado de contexto por su condición de vasco.

Y curiosamente algo parecido le sucedió al mencionado Aduriz, ‘cazado’ por las cámaras de televisión sonriendo cuando en el Camp Nou sonaba el himno español, aunque la estruendosa pitada no dejó que éste se escuchara. A diferencia de Artur Mas, quien en el palco y junto al Rey Felipe VI no sólo se regodeó con los silbidos, sino que en ningún momento intentó explicar que no fuera lo que pareció, el delantero del Athletic también fue víctima de una confusión que, al igual que a Landa, le costó un injusto aluvión de críticas.     

En un medio cuyo nombre es mejor ni pronunciar, se podía leer sobre Aduriz que “no sé si por no ir convocado con la Roja (por mucho que se lo proponga el ariete nunca será una estrella) o por propia genética bastarda, sonreía encantado mientras se producía una ofensa a millones de españoles. Aduriz, como futbolista, además de mediocre, siempre ha sido un cobarde. Como persona (mejor, como personaje) demuestra ahora ser un miserable. Así las cosas un servidor, que firma con nombre y apellidos sus artículos, es decir, que da la cara y responde por lo civil y por lo militar de cuanto escribe, le dice clarito clarito al jugador guasón y malnacido del célebre equipo de los leones: “mira, niñato, si tú te ríes de España, yo me cago en tu puta madre”. Sobran comentarios y falta mucha educación y respeto, además de cerebro.

Pregunten antes de disparar: Aduriz y Landa, fusilados por sus falsos desaires al himno

Aduriz sonreía a su familia, no se reía de la pitada

Al igual que un día después ocurrió con Mikel Landa, a Aritz Aduriz se le disparó antes de preguntar. El jugador del Athletic se acercó a varios periodistas para comentarles que ninguna de las interpretaciones que se dieron eran correctas y que sólo estaba intentando mandar un saludo a su familia, que estaba ubicada en la grada y a la que -ya es casualidad- localizó justo en ese instante. Es decir, que el donostiarra en ningún momento pretendió desmerecer el himno de España o alegrarse por los silbidos del Camp Nou. Pero da igual, al igual que Landa, Aduriz fue fusilado al atardecer y sin tambor. 

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GP Canadá: desde pilotar a ciegas a pelearse por el patrocinio de la cerveza

Gran Premio de Canadá de 1981. Gilles Villeneuve protagonizó una de las escenas más rocambolescas que se hayan visto en la Fórmula 1. Faltaban doce minutos para acabar la carrera. De repente, el morro de su Ferrari se partió, pero quedó enganchado ligeramente al chasis. Eso sí, doblado hacia arriba, con los planos del alerón delantero delante de las mismísimas narices del piloto. Y todo bajo un gran diluvio. ¿Qué hizo el inefable Villeneuve?

No se trata sólo del formidable ambiente de  la ciudad de Montreal en torno a esta carrera,  que engancha a quien tiene la fortuna de disfrutarlo. Desde su inauguración, el trazado de ‘Ile de Notre Dame’ ha proporcionado innumerables anécdotas y momentos singulares. En 2005, por ejemplo, fue la carrera más vista de la temporada y el tercer evento del año con más espectadores a nivel mundial.

Lo nunca visto en la Fórmula 1

Volvamos con Villeneuve. Llovía a mares aquel 27 de septiembre. Hoy se hubiera parado la carrera pero  al canadiense ni se le pasó por la cabeza llevar su monoplaza a boxes. La tercera posición estaba a su alcance, y en su casa.  Cuando Jackie Stewart narraba las imágenes en televisión, se escandalizaba por los riesgos y la increíble actuación del propio Villeneuve. No daba crédito. El piloto iba de malabarismo en malabarismo. Era increíble que pudiera colocar su monoplaza en la trazada, con el suelo encharcado. Y no fueron unos centenares de metros. Casi dos vueltas y con la lluvia arreciando. No se pierdan el vídeo.

 

GP Canadá: desde pilotar a ciegas a pelearse por el patrocinio de la cerveza

 

De la nieve a la carrera más larga por la lluvia

Si aquel día diluviaba, en el podio de 1978 hasta caían copos de nieve, una de las pocas carreras en las que el blanco elemento ha estado presente en la Fórmula 1, porque la primera edición tuvo lugar en octubre. Pero fue la lluvia el elemento que otorgó al circuito de Montreal el honor de albergar la prueba más larga de toda la historia de este deporte.

Fue en 2011 y duró cuatro horas, cuatro minutos y treinta y nueve segundos,  además  interrumpida constantemente por la lluvia, incluso con una pausa de dos horas de parada absoluta. Para Jenson Button es una de sus mejores victorias, aunque a una embarazosa velocidad media final de 74,8 km/h, la más baja de la Fórmula 1. También aquella edición ostenta el récord para el coche de seguridad, con seis apariciones.

La primera victoria y la única para algunos

El primer ganador en la Isla de Notre Dame fue, precisamente, el propio Villeneuve, único piloto que ganaría en un circuito que luego llevaría su nombre. También fue la primera victoria para otros: Lewis Hamilton (2007), Robert Kubica (2008), Daniel Ricciardo (2014), Thierry Boutsen (1989) o Jean Alesi (1995) que abrieron fuego aquí. Menos Hamilton, los demás heredaron una victoria que estaba casi cantada para otros pilotos

Memorable fue el triunfo de Alesi, el único de su carrera. Michael Schumacher dominaba a placer la prueba, pero tuvo que parar en boxes con un problema eléctrico. De repente, y tras 91 carreras desde 1989, Alesi se encontró en cabeza. 

“Cada vez que frenaba, las lágrimas se iban contra el visor cuando frenaba”, recordaría después el francés, emocionado mientras pilotaba las últimas vueltas. A poco de entrar en la meta, su monoplaza se quedó sin gasolina. Tiró su casco al público y fue recogido por el propio Schumacher, que le devolvió a boxes montado en su Benetton. Era su cumpleaños y llevaba el mítico número 27 en su monoplaza, el de Villeneuve de toda la vida.

Otros no tuvieron tanta suerte para lograr esa primera victoria. El francés Jean Pierre Jarier, terriblemente rápido pero un poco alocado, se había peleado toda su carrera en equipos de segunda y tercera división sin contar nunca con un monoplaza competitivo. Inesperadamente, en 1978 recibió la llamada de Colin Chapman para sustituir al fallecido Ronnie Peterson con el famoso Lotus 79 entre manos. Logró la pole y veinte segundos de ventaja en la carrera sobre el segundo, Jody Scheckter, cuando falló la presión de aceite y perdió la gran oportunidad de su vida.

Un gran premio que cambió el rumbo

El Gran Premio de Canadá de 2010 cambió la historia de la Fórmula 1. De manera accidental, eso sí. Para horror de los técnicos de Bridgestone, se descubrió una degradación extrema  en los compuestos elegidos para ese fin de semana. Con la superficie recién asfaltada en el Gilles Villeneuve, era imposible generar temperatura. El más duro perdía siete segundos a mitad de carrera. El superblando, hasta dieciséis. Se abría un panorama estratégico desconocido. A Ecclestone se le encendió la bombilla y decidió que ese esquema podría replicarse carrera a carrera. Entonces, apareció Pirelli, que se atrevió a ofrecer lo que el británico les pidió.

¿Qué circuito alberga un punto de encuentro para los pilotos conocido como el ‘muro de campeones’? Su sobrenombre se remonta a 1999, cuando en aquella edición tanto Damon Hill como Jacques Villeneuve se estrellaron a la entrada de la línea de meta,  en el mismo punto donde una pancarta rezaba un cariñoso: “Bienvenue au Québec”.

La historia ha confirmado que el Gran Premio de Canadá,  por fuerza, ha de ser una prueba especial. ¿Qué otra carrera se ha visto cancelada (1987) cuando dos fabricantes de cerveza (Labatt Breweries y Molson) llegaron a las manos legales por  dirimir quién tenía derecho a su patrocinio?

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Dudek: "Rafa no siempre tiene una buena relación personal con los jugadores"

El reciente libro sobre su etapa en el Real Madrid (‘Una carrera no Real’) ha colocado a Jerzy Dudek (Rybnik, 1973), tal vez por vez primera incluyendo sus cuatro años viviendo en la capital de España, en el foco mediático de nuestro país. Pero, ese amplio carrusel de revelaciones e indiscrecciones del vestuario blanco que ha sacado a la luz en su segundo relato autobiográfico no es el único reclamo que ofrece estos días el otrora guardameta merengue. Haber estado tres años a las órdenes de Rafa Benítez, a quien hizo ganar la Liga de Campeones una década atrás en aquella mágica noche de Estambul ante el Milan de Ancelotti, le convierten en una autoridad a la hora de evaluar tanto la capacidad del técnico madrileño para llevar a buen puerto la nave blanca por las procelosas aguas de La Liga y la Champions, como lo que se va a encontrar desde ya en una entidad que sólo conserva el nombre con respecto a la que abandonó en 1995. 

Para empezar, Dudek se deshace en elogios con el nuevo inquilino del banquillo del Santiago Bernabéu y certifica la elección hecha por Florentino Pérez. “Creo que Rafa era uno de los mejores entrenadores que había en el mercado. Estuve tres temporadas con él en Inglaterra y tuvimos muy buenas experiencias en ese tiempo. La otra semana fui a Liverpool y con Gerrard, ‘Carra’ y otros ex compañeros estuvimos hablando mucho de su posible llegada al Real, y todos lo hicieron en términos muy positivos. Todos pensamos que puede preparar a los jugadores a un nivel altísimo tanto física, como técnica y tácticamente. Además, a ese nivel ‘top’ ya ha demostrado cómo ganar la Champions, la Europa League, La Liga… Creo que, junto a Klopp, era la mejor opción para sustituir a Ancelotti”, reconoce en charla con El Confidencial.  

Rafa benítez posando para los medios oficiales

“Está obligado a llevar la unécima al Bernabéu”

Resulta inevitable ‘animar’ al polaco a elegir entre Benítez y un Mourinho con el que coincidió una temporada en Valdebebas, antes de tomar la decisión de colgar las botas. “Lo ideal sería una combinación de ambos: Benítez como entrenador y Mourinho como persona. Los dos con un reto muy grande por delante: ganar de nuevo la Champions. En el caso de Mou era la décima, y no la logró. Ahora Rafa está obligado a llevar la undécima al Bernabéu. Creo que la undécima es la nueva obsesión del Madrid. Antes fue la décima. Una obsesión maravillosa, por otro lado. Es algo que sólo sucede en un club de la exigencia del Real”, señala.   

Puestos a poner alguna pega al preparador de Aluche, Dudek apunta directamente a ese rincón sagrado en el mundo del balompié y que ha vulnerado en su nuevo libro. “Rafa no siempre tiene una buena relación con los jugadores a nivel personal, y eso es algo muy importante en el vestuario del Real Madrid. Él tiene otra manera de trabajar con el equipo”, asegura.
  
Por tal motivo, confiesa que para él fue “una sorpresa” la decisión de Florentino Pérez de cortarle las alas a Ancelotti. “Sí, para mí lo fue precisamente porque tenía una relación muy buena con los jugadores. Se nota que todos le querían y le apoyaban. Lo que pasa es que, en un club como el Madrid, no hay sitio para ser segundo en la Liga o en la Copa. En el Barcelona ocurre igual. De todos modos y, aunque es verdad que el Real no ha logrado sus objetivos, si miras su temporada no le fue tan mal como en otras anteriores en las que tampoco se ganó nada”. 

De lo que no tiene dudas es de que, en esta ocasión, quien más se va a jugar en el ejercicio que arrancará a mediados de agosto es el propio presidente. “Ahora la responsabilidad de Florentino es máxima, de ahí que necesita acertar con la elección del entrenador. Que le salga bien. Evidentemente, apostar por un hombre con la experiencia de Benítez, que sabe bien cómo tiene que dirigir un club tan grande, es una garantía. Otras opciones hubieran sido apuestas demasiado arriesgadas”.

El exmeta polaco analiza también la situación del hierro más candente que se va a encontrar Benítez nada más desembale sus cajas en el despacho de Valdebebas: Casillas. “El problema de Iker es que, ha llegado un punto, en que la gente ha decidido criticarle por encima de todo, sin importarle si lo hace bien o no tan bien. Iker es un portero maravilloso y una persona muy buena. Es muy grande, es una leyenda. Y es muy fácil criticar a alguien tan grande y después de tantos años en el vestuario”.

Dudek aprovecha la coyuntura para romper una lanza en favor de su ex compañero y pedir a la hinchada que le ayude a tomar la mejor decisión sobre su futuro. “Muchos aficionados creen que ha llegado el momento de que se marche, pero tienen que recordar sus muchos momentos buenos en el club. Eso le ha dado mucho crédito, por eso no se le puede criticar con tanta facilidad como está pasando últimamente. Ese crédito del que hablo lo ganó en la cancha, por eso la gente debe ayudarlo a decidir qué es lo mejor para él de cara al futuro. Si Iker quiere seguir, hay que apoyarle porque se lo ha ganado. Y si decide irse, hay que respetarlo igualmente”. 

Entrenamiento

“El Real Madrid no necesita un portero nuevo”

Como experto en la materia, da su veredicto sobre la necesidad o no de reforzar la portería madridista. “Yo creo que no hace falta. Con Casillas y Keylor Navas están bien. Pero todo depende de Iker, de cómo está jugando y del nivel que muestre a partir de ahora. Cuando yo estuve allí, Iker era como una máquina. Siempre estuvo espectacular. Estaba a un nivel altísimo en todas las competiciones. Ganó el Trofeo Zamora al portero menos goleado de La Liga, fue elegido mejor portero del mundo, lo ganó todo. Si puede jugar a ese nivel, el Madrid no necesita un portero nuevo. Pero todo depende de él. Luego está Navas, que es un buen guardameta y puede dar también un alto nivel”.

Sea como fuere, avala a un David de Gea que aguarda en un segundo plano su más que factible salto de Old Trafford al Bernabéu. “De Gea es un portero digno del Madrid, sin duda. De todos modos, de momento no son más que especulaciones, aunque cuando se habla tanto es porque puede haber algo. Creo que este tipo de csas no son buenas para Keylor, que está esperando su ocasión para demostrar que tiene calidad para el Real Madrid. Ahora bien, De Gea es un top class, y por supuesto que encajaría perfecto allí porque sabe jugar con presión y ha acumulado la suficiente experiencia en el Manchester United como para defender con garantías la portería del Real Madrid”, finaliza.

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El 'Dios Rafa' llevó la gloria a Valencia… hasta que la gente del palco le tocó las narices

Su historia no se entiende sin lo que sucedió entre junio de 2001 y junio de 2004. Valencia catapultó su carrera deportiva al mismo tiempo que dejaba en el club y la ciudad del Turia el poso de gran entrenador. En este corto espacio de tiempo, Rafa Benítez dirigió un equipo que colocó dos títulos de Liga y una Copa de la UEFA en el historial del club valencianista. Esta espectacular y gloriosa etapa se reflejó lo justo en el vídeo que editó el Real Madrid para dar la bienvenida al entrenador madrileño. Aparecieron imágenes con la Champions que ganó con el Liverpool, el Mundialito con el Inter o la Europa League con el Chelsea, pero las dos Ligas que llevó a las vitrinas de Mestalla quedaron en el olvido. Sólo al principio apareció el flamante técnico con la UEFA ganada en 2004 como técnico valencianista.

Y si ha venido para algo Rafa Benítez al Real Madrid es para devolver el trofeo de Liga al club. Una competición en la que manda históricamente -32 títulos por 23 del Barcelona-, pero que en los últimos años ha dejado de ser una competición teñida de blanco. “Aquí hay que ganar todo, Liga, Champions y Copa”, respondió Rafa cuando se le preguntó por ese título doméstico que en los últimos años se ha teñido de blaugrana. Especialmente en las dos etapas de Florentino Pérez, que con inversiones millonarias sólo ha ganado 3 en 12 temporadas de gestión. No conviene olvidar que el Barça, en los últimos once años, ha ganado 7, acercándose poco a poco al liderazgo de su enemigo. Rafa llega para que el club recupere el brillo perdido gracias a un método que se desveló ganador allá donde estuvo. Eso sí, sin que se metan en su trabajo, algo que detesta y que pasó en Valencia, obligándole a girar con destino a Liverpool.

Florentino Pérez subrayó durante la rueda de prensa en la que anunció la fulminante destitución de Ancelotti que no se mete nunca en las alineaciones. Sin Director Deportivo -cuando lo hubo sucedió lo mismo-, la política deportiva la ejerce de manera personal y unilateral el presidente. Está por ver qué sucede con Rafa Benítez en la casa, pues no conviene olvidar que el técnico salió a la carrera de Valencia, harto de las injerencias de los mandatarios en cuestiones deportivas. Es algo que no acepta y no soporta, que un directivo sin la preparación necesaria, le cuestione decisiones tomadas con criterio deportivo. Recordado es lo que dijo Marcelo Safont, directivo del Valencia en 2001, que despectivamente afirmó que “el único Benítez que conozco es el torero” cuando se confirnó el fichaje del entrenador. Una frase que retrató al ignorante dirigente.

Rafa Benítez es la apuesta del Real Madrid para recuperar el brillo perdido (EFE)

Seguro de ganar la primera Liga en el Bernabéu

Deberá tomar nota Florentino Pérez, experto a la hora de analizar -y criticar- el trabajo del entrenador de turno. “Yo no hago las alineaciones”, dijo cuando despidió a Ancelotti, pero de sobra es sabido que siempre que puede, y en cualquier foro, habla como un experto en la materia sobre cualquier faceta del trabajo de un técnico. Algunos como el italiano o Pellegrini, por ejemplo, lo saben de sobra, cuando fueron criticados en privado por su presidente incluso antes de que empezara la competición oficial, cuando sólo llevaban unas semanas trabajando en la institución. Benítez ha firmado tres años, pero eso no significa absolutamente nada y el protagonista lo sabe de sobra porque conoce perfectamente el terreno que pisa; ha rubricado las mismas temporadas que su antecesor, que si no llega a ser por Sergio Ramos, sólo hubiera cumplido una…

“Es Dios” para la afición del Valencia, dicen en la ciudad al recordar la exitosa etapa de Rafa Benítez. En tres años, dio la vuelta al calcetín y consiguió lo que nadie imaginaba. Pedro Cortés, Jaime Ortí y Manuel Llorente nunca se fiaron de su contratación, avalada con fuerza por Javier Subirtats, entonces Director Deportivo. Los dirigentes apostaban por técnicos como Irureta, Mané o Luis Aragonés, pero el responsable técnico nunca tuvo dudas de un entrenador que estaba en el Tenerife en Segunda, logrando el ascenso a Primera antes de abandonar la isla. Tras un comienzo complicado, con la hinchada mosqueada porque los buenos resultados no llegaban -salvó un match ball en un partido ante el Espanyol- en abundancia, Benítez tuvo claro que ganarían la Liga cuando andaban rezagados en relación a la cabeza de la tabla. Lo dijo en el vestuario y los jugadores, alucinados por la seguridad de su jefe, no le creyeron. Se equivocaron todos. Acertó Rafa, que con el calendario en la mano y a la vista de la planificación realizada, estaba seguro de superar a sus rivales en la recta final, como así fue finalmente.

Rafa Benítez saluda a la afición del Valencia desde el palco de Mestalla (EFE)

“Esperaba un sofá y me han traído una lámpara”

El año 2004 es el más destacado en la historia del Valencia. El Valencia firmó un doblete inolvidable -Liga y Copa de la UEFA-, convirtiéndose bajo el mando de Rafa Benítez en un equipo casi indestructible. Aquella temporada no pudo empezar peor, con un técnico harto de que sus pautas no fueran seguidas al pie de la letra y, sobre todo, cansado que desde el palco le pidieran explicaciones por todo. “Esperaba un sofá y me han traído una lámpara”, disparó el técnico en verano de 2003 al conocer el fichaje del uruguayo Canobbio, dardo en dirección al entonces Director Deportivo, Suso García Pitarch, y sobre todo a Manuel Llorente, Director General. A pesar de que el cabreo fue en aumento, sacó el máximo rendimiento a una plantilla que pasó a la historia.

Por ello en Valencia se le venera. No es uno más, es el técnico de un equipo que marcó una época que devolvió la Liga a la ciudad 31 años después. Benítez se marchó especialmente molesto con Manuel Llorente, con el que tuvo mil roces porque el ejecutivo del club se metía en todo lo relacionado con el trabajo del entrenador. Años después, sin embargo, la institución tuvo la iniciativa de entregar al ahora técnico del Real Madrid la Insignia de Oro y Brillantes para premiar su espectacular y laureada trayectoria en el Valencia. Aquel día de septiembre de 2011, Llorente era el presidente de la entidad y el reencuentro con Rafa fue frío, quitando tensión al protocolario acto Jaime Ortí y Pedro Cortés, máximos mandatarios del club en la época del madrileño como entrenador del equipo. Cuando apareció en el palco, la afición a una le mostró a Rafa el inmenso cariño que se le tiene en una ciudad que hizo feliz a golpe de títulos.

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Si alguien tenía truco en el motor, será “interesante verlo en Canadá”

“No lo vimos demasiado en Mónaco, pero será interesante ver cómo se comporta en Canadá ya que es un circuito muy diferente. Así que cualquier ajuste en el flujo de gasolina tendrá un impacto grande en las rectas tan largas que hay aquí”, dice Cyril Abiteboul. La FIA comunicó a los equipos mayores limitaciones en la medición del control de combustible para el Gran Premio de España. Circuito en el que probablemente no se pudo apreciar el impacto por sus características, y mucho menos en Mónaco.

Según Abiteboul, las directrices de la FIA tendrían mayor impacto  en Montreal debido a sus largas rectas (en cuatro ocasiones se superan los 300 km/h) e influencia de la aceleración: “La clarificación que se ha hecho es útil y creo que aún nos queda ver el impacto real en una pista con una alta sensibilidad de potencia. Esta modificación técnica se hizo para Barcelona, pero tampoco es una pista con alta sensibilidad de potencia. Canadá será el caso donde veamos el impacto de este cambio en las posiciones respectivas”, aseguró el responsable de Renault.

Restricciones a favor de Red Bull

Los nuevos controles 

sobre el flujo de combustible

 entraron en vigor en el

Gran Premio de China, con verificaciones de la presión 

en más puntos desde el depósito a la inyección y no sólo en el caudalímetro. Para el GP de España, la nueva normativa obligó a las escuderías a mantener un flujo constante por encima de los 90kg/h durante toda la carrera. En función de las cifras de potencia y velocidades máximas, el circuito de

Gilles Villeneuve

 podrían ayudar a clarificar si Ferrari o Mercedes, por ejemplo, contaban con una ventaja en este terreno.  

Gran Premio de Malasia (Efe)

Pero el equipo italiano parece que utilizará un propulsor modificado, al igual que Honda, y ambos han gastado tres y dos ‘tokens’ respectivamente. Los italianos buscarán acercarse a los casi 850 cv de potencia con los que, se presume, cuenta Mercedes. El equipo alemán estrena su segunda unidad de potencia de las cuatro disponibles para toda la temporada. Ha transcurrido un tercio del certamen, no han necesitado tirar de ‘tokens’, y aún cuentan con tres propulsores por piloto.

No es el mejor lugar para un motor débil

Mientras, en Renault  se  busca sobre todo mejorar con la fiabilidad: “Hemos puesto mucho esfuerzo en trabajar la fiabilidad y hemos mejorado nuestro historial en las últimas dos carreras, pero sabemos que Montreal será duro para nuestro rendimiento”, explica Remi Taffin, director de operaciones de Renault.

Montreal no es el circuito más adecuado en principio para el propulsor galo. “Sabiendo que nuestra potencia es crítica, tenemos que intentar repetir el enfoque de Mónaco, el cual fue el de optimizar cada sector individualmente. A diferencia de Mónaco, también necesitas evaluar el correcto compromiso de ‘drag’ y carga aerodinámica para conseguir un buen rendimiento en clasificación y carrera”, dijo Taffin. 

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