China planta cara a la polución

Hace algo más de un año el primer ministro de la República Popular China, Li Keqiang, declaraba la “guerra contra la polución”. Esta alerta se materializó en una nueva ley de protección ambiental –entre otras acciones- que entraba en vigor el primer día del 2015. Y, más recientemente, el documental Under the dome (Bajo la cúpula) ha vuelto a poner de manifiesto los graves problemas medioambientales por los que atraviesa el país presidido por Xi Jinping. La cinta autofinanciada por la periodista Chai Jing –y censurado en China a los pocos días de su estreno en las redes- es una sucesión de guarismos alarmantes. “En los últimos 30 años la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón ha aumentado un 465 %”; “en 2013 China consumió 3,6 billones de toneladas de carbón, más que el resto del mundo junto”; “en 10 años (de 2002 a 2012), el parque de coches en China se ha incrementado en 100 millones”, son algunos de los datos mostrados en la cinta que ha despertado la conciencia ecológica de muchos habitantes del país.

El proceso de industrialización en el gigante asiático, como ya sucediera -salvando las distancias- en otros países como Reino Unido, Estados Unidos o Japón, ha dejado un reguero de nefastas consecuencias en su ecosistema. La rapidez de este proceso es otra de las causas del declive ecológico que asola a las grandes capitales del país oriental. Conocedora de estos eventos y con la experiencia aprendida de los casos anteriormente citados, China ha potenciado en los últimos años varios planes destinados a la mejora de las condiciones medioambientales, con resultados dispares. El Ministerio de Ciencia y Tecnología trabaja en estos momentos en un plan quinquenal destinado al control de la polución en el aire que promueve la investigación científica y tecnológica, centrándose “en las causas y difusión de la polución, su impacto en la salud, la monitorización y los sistemas de aviso, además de las mejoras de las estrategias y tecnologías en el control de la polución y la calidad del aire.” El anuncio del nuevo plan llegaba tres días después del estreno del documental Under the dome, cuando más de 150 millones de personas ya lo habían visto.

El propio politburó definió el proceso de industrialización como “incompleto” cuando dio a conocer su nueva estrategia para actualizar el sector industrial –Made in China 2025-, augurando que la “guerra contra la polución” anunciada por Li Keqiang será larga; si bien es cierto que en el anuncio de dicha estrategia se enfatiza la protección medioambiental y la apuesta por energías menos contaminantes, haciendo énfasis en la energía nuclear.

El Ministerio de Ciencia y Tecnología trabaja en estos momentos en un plan quinquenal destinado al control de la polución en el aire que promueve la investigación científica y tecnológica

El 11 de noviembre del 2014, China y Estados Unidos firmaban un pacto histórico sobre el cambio climático y la cooperación en el campo de las energías renovables. Mediante este acuerdo –con la vista puesta en la conferencia de París sobre cambio climático de este año- el gigante asiático se comprometía a alcanzar su cota máxima de emisiones de dióxido de carbono en torno al 2030 y a partir de entonces empezar a disminuirla. Para las mismas fechas también se marcaba como objetivo que el 20% de la energía total consumida en su territorio provenga de energías renovables. La firma entre las dos mayores potencias del planeta ponía de manifiesto la escala global que ha tomado la lucha contra la polución; vecinos del país oriental como Japón, Corea del Sur o Taiwán también se ven afectados en ocasiones por las masas de aire que llegan desde China cargadas de partículas en suspensión.

La declaración de “guerra contra la polución” y el pacto con Estados Unidos hicieron de 2014 un año clave para el medio ambiente en China; “la dirección a seguir se ha marcado claramente” afirma por teléfono Changhua Wu desde Beijing. La directora para China de la organización The Climate Group (el grupo del clima) es, con sus más 160.000 seguidores en Weibo –sitio chino de microblogging-, una de las voces con más peso en políticas y tecnologías verdes. “En estos momentos se está revisando el decimotercer plan quinquenal. En éste se espera que las energías renovables tengan más importancia”, comenta sobre los posibles pasos a seguir por el gigante asiático, y además afirma: “recientemente se han anunciado nuevas instalaciones fotovoltaicas capaces de generar 17,8 GW de energía”; lo que daría al país oriental la capacidad de generar un total de 45 GW a través de la energía solar.

El cielo azul que reinó durante la pasada celebración del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC en sus siglas en inglés) en Beijing, venía a demostrar que la protección del medio ambiente en China es más un asunto de voluntades políticas que una lucha científica o tecnológica. Durante aquellos días se redujo el tráfico, se cerraron factorías y se pararon varias obras en la ciudad, dando lugar a la reducción exponencial de partículas en suspensión en el aire. En este sentido –y mirando al futuro- es difícil pronosticar cómo se equilibrará la balanza que maneja el Gobierno entre necesidades industriales y protección ambiental. Changhua Wu se muestra optimista al respecto: “estoy segura del cumplimiento de los objetivos marcados para 2030; existe un compromiso firme por parte de las autoridades y un gran deseo por parte de la sociedad […] vamos incluso a superarlos.”

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