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A cinco semanas y seis jornadas del final la Liga no ofrece esperas. Hay exigencia para los equipos que la lideran y oportunidades para los que tratan de salvarse de la quema. Y comienzan a surgir árbitros, equipos que ya casi han solventado sus retos y de los que se espera que no bajen el pistón de la competitividad. “Hay muchos equipos de abajo que juegan contra equipos de la zona templada que ni fu ni fa”, alerta Lucas Alcaraz, técnico del Levante. Es justo ahora cuando se pueden encarecer, a partir de esa premisa, ciertos objetivos. Todo dependerá para jornadas venideras de si el Málaga, cinco puntos por encima de su inmediato perseguidor, puede consolidar la séptima plaza, que puede dar acceso a Europa si el Barcelona gana la Copa o el Sevilla la Europa League. Un par de derrotas consecutivas de los andaluces pueden abrir las opciones para que sus perseguidores pueden soñar con llegar a esa plaza y evitar un final de Liga sin trámites.

1. Necesidad contra ambición. (Levante, 18º, 28 puntos – Espanyol, 8º, 41 puntos). Viernes, 17. 20,45 horas (Canal + Liga y Gol T)

Octavo y a cinco puntos del Málaga y con ello de Europa, el Espanyol pone a prueba su ambición ante las urgencias del Levante. El técnico perico Sergio González jugó como local en el Ciudad de Valencia y sabe lo que le espera. “Desgaste físico e intensidad”. No quiere hacer cuentas ni hablar de Europa y sí de mejorar las prestaciones de un equipo que pelea por elevados objetivos, pero que a domicilio tiene peores números que Almería, Eibar o Elche. “No estamos al nivel fuera de casa y es una oportunidad para demostrar que podemos jugar como lo hacemos en casa”. En el Levante, Lucas Alcaraz prescinde dos titulares la última jornada, Iván Ramos e Ivanschitz y encuentra espacio para Xumetra y el veterano Juanfran, que se había perdido el derbi contra el Valencia por sanción y al que no duda en elogiar. “Es una suerte contar con él o con David Navarro porque son jugadores de mucho peso específico en la caseta”, apunta.

2. Gayá en boca de todos. (Barcelona, 1º, 75 puntos – Valencia, 4º, 65 puntos). Sábado, 18. 16 horas (Canal + Liga y Gol T)

No deja de hablarse de Gayà en Valencia, siempre en el foco de un posible futuro en el Real Madrid, pero también en duda durante toda la semana sobre su participación en el partido de Barcelona. Finalmente entró en la convocatoria el lateral zurdo del Valencia, no así Enzo Pérez y Piatti. Regresará Otamendi al once valencianista y Javi Fuego, Parejo y André Gomes, que ha regresado a su mejor versión, cerrarán el mediocampo. También se espera a Alcácer por delante de Negredo para la punta, por más que la dupla pueda tener opciones en caso de necesidad. «Se encuentran en un gran momento, pero, aunque menos que otros, tienen debilidades. Todos los equipos las tienen y hay que conocerlas y aprovecharlas», explica el técnico Nuno sobre el Barcelona.

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Fariña se lamenta ante el Córdoba. / Cabalar (EFE)

3. Medunjanin habla claro. (Deportivo, 16º, 28 puntos – At. Madrid, 3º, 66 puntos). Sábado, 18. 18 horas (Canal + Liga y Gol T)

Haris Medunjanin llegó el pasado verano al Deportivo procedente del Gaziantepspor turco, antes había estado en el Maccabi de Tel Aviv tras finalizar su primer periplo en el fútbol español en el Valladolid. Firmó un contrato de tres años, algo nada habitual en un club cuya economía no ayuda a rubricar extensos vínculos. Fue titular indiscutible para Víctor Fernández antes de que sus malas actuaciones (reconocidas por él) le enviasen al banquillo primero, a la grada después. Ahora establece diferencias tras el cambio de entrenador en el Deportivo. “Estamos haciendo muy buenos entrenamientos por primera vez esta temporada. El míster habla con todos, tanto si juegan como si no. Antes eso no lo teníamos. Ahora hay confianza y como dijo él, necesitamos a 25 jugadores. Con once no te puedes salvar. Antes jugábamos con gente que tiene calidad e intentábamos aprovechar cuando ellos hacían algo. Ahora tenemos un plan y todos saben a qué tienen que jugar, cuál es su posición”. El costarricense Borges está sancionado y todo apunta a que Medunjanin serán titular contra el Atlético.

4. Terreno vedado para el Málaga. (Real Madrid, 2º, 73 puntos – Málaga, 7º, 46 puntos). Sábado, 18. 20 horas (Canal +1)

Denis Suárez celebra su tanto ante el Zenit. / Paco Puentes (EFE)

Ganó esta temporada en el Camp Nou y ahora este Málaga revelación que apunta a Europa sueña con vencer en el Santiago Bernabéu, terreno vedado fuese cual fuese la denominación del equipo que representa a la capital de la Costa del Sol. En 38 ocasiones jugó en terreno madridista contando Liga y Copa y sólo en siete oportunidades sacó un empate. Ninguna victoria desde que en 1948 se data la primera visita, tan sólo en el siglo XXI dos empates de catorce visitas. “El Madrid es un monstruo de equipo, pero vamos a ir con ganas de disfrutar del fútbol”, resume el central Sergio Sánchez. El Málaga, cumplido su primer objetivo de salvar la categoría ya va a por nota. “Será complicado, pero no nos ponemos límites”, apunta el también zaguero Miguel Torres, con pasado blanco. Espera sufrir, pero también ordenarse y aprovechar las opciones que se presenten para dañar a un rival también pendiente de guardar fuerzas de cara al desenlace de la eliminatoria de Liga de Campeones frente al Atlético, que no contará con Weligton, suplido en la convocatoria por el bielorruso Filipenko, pero que al final contará con Samu Castillejo, recuperado tras unos días renqueante por una contractura muscular.

5. Un esfuerzo por no relajarse. (Athletic, 9º, 40 puntos – Getafe, 13º, 36 puntos). Sábado, 18. 22 horas (Cuatro).

Siete puntos en siete días y el Getafe ha pasado de asomarse al descenso a casi brindar por la salvación. “No podemos relajarnos”, advierte el meta Vicente Guaita, pero parece claro que con 36 puntos y siete partidos por delante no tendrán problemas para salvar la categoría en una campaña tan convulsa como la que ha sufrido el equipo madrileño. “Ha sido un año complicado porque cada mes ha pasado algo, pero el vestuario ha demostrado su nivel en el campo”. Tampoco Guaita lo ha tenido sencillo, con una lesión por medio que le alejó del once durante varias jornadas y la necesidad de acoplarse a un equipo con objetivos diferentes a los que tenía en Valencia. “Ha sido un año de aprendizaje”, explica. Resta cerrar la campaña con buen sabor de boca y Bilbao es un perfecto escenario para ir en esa línea ante un rival que espera una derrota del Málaga en el Bernabéu para recortar puntos respecto a la séptima plaza. “El que menos errores cometa acabará ahí”, espera el mediapunta vasco Beñat

6. Prevención contra el relajo. (Rayo Vallecano, 12º, 38 puntos – Almería, 17º, 28 puntos). Domingo, 19. 12 horas (Canal + Liga y Gol T)

No hay noticias sobre los tres puntos del Almería que siguen en el limbo y las que hay remiten a un listado de audiencias del TAS, el Tribunal de Arbitraje del Deporte, que no contempla antes del 17 de junio estudiar el asunto. Para entonces hará ya casi un mes que la Liga ya será historia. Mientras tanto el Almería afronta la que según la clasificación es la salida más sencilla de lo que queda de campeonato porque tras Vallecas visitará a Real Madrid y Sevilla. Lo hace además justo la semana en la que el Rayo viene de recibir seis goles en Vigo y Paco Jémez paró un entrenamiento al detectar relajo. “Hasta que acabe la Liga tenemos que estar comprometidos porque si no estamos a nuestro mejor nivel nos va a costar ganar partidos”, apunta Trashorras. De vuelta a la titularidad tras cuatro meses lesionado, Rubén Martínez conoce bien a Paco, que le tuvo a sus órdenes en Cartagena y Rayo, y lo que se cuece en Vallecas. Y alerta sobre confianzas respecto a que el equipo de la franja se sienta ya salvado. “Nos van a apretar y pondrán mucha intensidad. Tenemos que ir como si fuese una final porque no saldrán a especular”, advierte.

7. Nadie marca menos que el Granada en los últimos 20 años. (Granada, 19º, 24 puntos – Sevilla, 5º, 62 puntos). Domingo, 19. 17 horas (Canal + Liga y Gol T)

Hace veinte años que ningún equipo había metido menos goles (20) que el Granada en 31 jornadas. Iguala al Extremadura de 1999 y supera al pírrico Logroñés de 1995, que llevaba apenas 9 a estas alturas y acabó el campeonato colista con 15 goles y 13 puntos. No atina el Granada, que se ha vuelto a concentrar esta semana en Marbella y cuya plantilla ha firmado una carta dirigida a la afición. “No queremos que nos deis por muertos. El objetivo de la permanencia es muy complicado, pero no imposible”, apuntan en una misiva en la que piden disculpas y se arrogan la culpa de una nefasta temporada. El presidente Quique Pina arengó a sus jugadores y les hizo ver que aún todo es posible, por más que Sevilla y Valencia sean los dos próximos rivales y el campeonato se cierre ante el Atlético. Si cayese en esos tres partidos, el Granada sólo podría llegar a los 36 puntos. Y nunca en una liga de 20 equipos y tres puntos por victoria se salvó nadie con esa puntuación. Por eso, aún con la defensa traspuesta, con Nyom sancionado, Murillo ausente y la duda de un renqueante Babin sería importante hacerse fuerte en Los Cármenes y arañar algo ante un Sevilla ocupado en Europa, pero ilusionado con la cuarta plaza.

8. Desánimo y lesiones. (Villarreal, 6º, 51 puntos – Córdoba, 20º, 19 puntos). Domingo, 19. 19 horas (Canal + Liga y Gol T)

Cunde el desánimo en el Córdoba, donde ya se habla de cómo plantear la próxima campaña para intentar un regreso inmediato a la categoría que tanto les costó alcanzar. El equipo ha sumado un punto en toda la segunda vuelta y ante Deportivo y Elche se le escapó el último hálito que le acercaba a la permanencia. Villarreal tampoco es el mejor destino para rehacerse, por más que los amarillos hayan bajado el pistón y encadenen cinco jornadas sin ganar en las que tan sólo han marcado un gol. “Queremos asegurar la sexta plaza”, avisa Cheryshev, que regresó el pasado domingo tras unas jornadas lesionado. Más larga fue la espera de Jokic, inédito toda la campaña hasta que por fin pudo debutar en Getafe tras dejar atrás una lesión complicada en el cartílago de la rodilla derecha. “Pensaba que iba a ser tres meses…”, se lamenta. Ahora la cuenta atrás se inicia para Musacchio, dañado de gravedad ante los madrileños, y todavía hospitalizado en Madrid tras su aparatosa luxación de tobillo. Tiene para cinco meses.

9. Ganar con la defensa. (Eibar, 14º, 31 puntos – Celta, 10º, 39 puntos). Domingo, 19. 21 horas (Canal + Liga y Gol T)

“El que mejor defienda se lleva el partido. Esa es nuestra filosofía desde Segunda B”. Así de sencillo resume el centrocampista Dani García lo que es el Eibar, un grupo de esforzados que según su entrenador está en una situación soñada al inicio del campeonato, tres puntos sobre el descenso y con la posibilidad de sustanciar la permanencia en Ipurúa. “Si no conseguimos en nuestro campo los puntos que necesitamos para lograrla es que no merecemos mantenernos”, asume Dani García. El Celta semeja, en estos momentos, un rival propicio. Alguno de sus hombres, como el delantero Larrivey, mantienen el sueño de llegar a la séptima plaza y con ella a Europa, apuntan sobre la importancia de presionar con nuevas victorias a los tres rivales que les preceden de ese puesto. Pero no parece sencillo. “Está complicado – reconoce Charles, que se turna en el puesto con Larrivey-, pero vamos a seguir trabajando con humildad para ver hasta donde llegamos”.

10. Plante y puntos. (Elche, 15º, 31 puntos – Real Sociedad, 11º, 38 puntos). Lunes, 20. 20,45 horas (Canal + Liga y Gol T)

El polvorín del Elche sólo se alivia los fines de semana con los resultados, con el esfuerzo de un equipo que ha sumado ocho puntos en las últimas siete jornadas. Una derrota en sus últimas cuatro salidas refuerza al equipo de Fran Escribá, que regresa al hogar para tratar de hacerse fuerte. “Creemos en lo que hacemos porque recibimos apoyo constante de la afición tanto en la calle como en el estadio”, rescata el técnico, que no faltó junto al director deportivo, el secretario técnico y todo su plantel al plante de cinco minutos efectuado por todos los empleados del club el pasado jueves ante la puerta principal del Martínez Valero. Siguen los impagos y se ciernen negras nubes sobre el futuro de la institución, pero en la parte deportiva no se bajan los brazos. “Vamos a seguir con el mismo compromiso y profesionalidad, sino más, para que los objetivos de la temporada se cumplan”, aseguraron en un comunicado. Un triunfo ante la Real, que llegará sin apenas tensiones clasificatorias, les dejaría muy cerca de cumplir el reto.

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Por un rato a Jordi Alba (L’Hospitalet, 26 años) se le rompió el sueño de jugar en el Barça. En 2005, con la baja en el bolsillo, se buscó la vida en el Cornellà de donde le rescató el Valencia. Jugó cedido una temporada en el Nàstic y, de vuelta a Mestalla, Unai Emery le cambió la vida. Del Bosque se lo llevó a Polonia y, concentrado camino del triunfo en la Eurocopa, Zubizarreta le contrató para el Barcelona. Tras un año marcado por las lesiones, la bala de L’Hospitalet va como un tiro.

Pregunta. ¿Usted ha jugado en el Parque de los Bomberos?

Respuesta. ¿En el de L’Hospitalet? ¡Pues claro! De crío, muchas veces. Yo era de bajar a jugar a la calle.

P. ¿Ha cambiado mucho su barrio?

Gracias a Emery estoy en la selección y en el Barcelona»

R. No, en esencia no. Siempre ha sido un barrio de gente trabajadora que se busca la vida.

P. ¿Como usted en el campo?

R. Puede ser que a mi manera de jugar se traslade de dónde vengo, mis orígenes, y lo que me ha costado. llegar. En todas las ciudades seguramente hay barrios como el mío, pero tengo la sensación de haberme criado entre gente muy luchadora, que ha peleado para sacar adelante a sus hijos, darles unos estudios… Me enorgullece ser de L’Hospitalet.

P. ¿Sigue viviendo allí?

Messi ve el pase con la misma facilidad que el gol. Es el más completo que he visto”

R. Claro, pensé en irme a Barcelona, pero al final me quedé porque allí tengo a mis amigos, a mi familia, y pensé que para qué irme si, al final, iba a estar todo el día allí. Y ahí estoy, muy feliz.

P. ¿Le ha costado llegar más que a muchos?

R. No, llegar no es fácil para nadie, y al Barcelona menos. No tengo la sensación de que en mi caso haya sido más difícil. He dado muchas vueltas, eso sí. Tuve que buscarme la vida en el Cornellà, me fichó el Valencia y estuve un año en el Nàstic.

P. ¿Qué aprendió en Tarragona?

R. A vivir entre profesionales. Yo venía del juvenil y vivir con Casadesús, el que está ahora en el Levante, José Mari, Campano, Mingo, Redondo, gente de vuelta que venía de Primera fue una escuela. Al principio no jugué, pero al final, sí. Maduré mucho y volví al Valencia.

P. Por ello, ¿es especial enfrentarse al Valencia?

R. Sí, claro, siempre lo es. Y lo será. Como si juego contra el Nàstic. En el Valencia debuté en Primera y se lo debo casi todo. Apostó fuerte por mí en un momento difícil. Era un momento en el que no sabía qué iba a ser de mí, acababa de salir del Barça y vino a buscarme al Cornellà y apostó por mi fuerte.

P. En el Valencia, ¿Emery le cambió la vida?

R. Sin duda. Seguramente, ha sido el entrenador que más me ha marcado. Hubo muchas críticas cuando me puso de lateral, para mí y para él, pero siguió apostando. Tiene mérito. Tanto en el Valencia como en el Sevilla ha hecho grandes temporadas, es muy trabajador y apuesta por la gente que trabaja. Y no se casa con nadie. Es un tipo que da oportunidades. Gracias a él estoy en la selección y en el Barcelona. Si no me llega a cambiar de posición hoy no estaría aquí.

P. ¿Usted defiende o ataca?

R. A todos gusta más atacar que defender, pero yo me adapto a todo, aunque ahora me gusta defender más que antes. He aprendido. Me gusta. Le he pillado el gusto con el paso de los años. Al principio no me gustaba, sufría mucho, pero ahora no te cambio la posición por nada. Me gusta ser lateral.

P. Decía Juanfran que para atacar tienes un don pero para defender hay que ser muy listo. ¿Le da la razón?

R. Sí, claro. Cuando juegas en el Barça, en el Atlético o en la selección te enfrentas a los mejores y esa exigencia es muy grande. Has de estar muy concentrado. En ataque te puedes ir, en defensa el menor despiste es gol y quedas retratado. Tienes que estar pendiente de muchas cosas, más concentrado. Para mí es más comprometedor defender que atacar. Has de estar pendiente de muchas cosas. Pero el trabajo de los delanteros es fundamental.

P. ¿Entiende por qué tanta crítica a Iniesta este año?

R. Criticar a Andrés…. No lo he escuchado, pero si se critica a Andrés, de los demás ¿qué dicen? Me parece increíble porque, además, este año ha crecido. Defensivamente está aportando mucho más, igual la gente sólo valora la parte ofensiva, pero tampoco, porque cada vez que toca la pelota marca diferencia. No ha perdido capacidad de desborde, sino que ha ganado capacidad defensiva. Y te lo digo yo que lo noto.

P. ¿Me lo parece a mí o tiene buen rollo con Messi?

R. Tengo buen rollo con todos. Siempre me he llevado bien con la gente y con Leo es fácil entenderse, en el campo y fuera.

P. Da la sensación de que le busca, ¿han generado muchos automatismos?

R. No, pero le conozco y sé que en cualquier momento te encuentra. Contra el Atlético, nadie se esperaba que la iba a pasar, pero yo sabía que me vería. Vi mucho camino por delante y al final me la puso perfecta. Trato de ofrecer salidas a mis compañeros y Leo ve el pase con la misma facilidad que el gol. Es el más completo que he visto nunca. El que sea realista sabe que no hay nadie como Leo.

P. ¿Luis Enrique le frena o tiene el semáforo en verde?

R. Sin descuidar la tarea defensiva, tengo libertad, desde la responsabilidad. No me corto a la hora de subir.

P. Se las puede ver con Negredo, Paco Alcacer, Piatti, Rodrigo. ¿quién le resulta más complicado de ver delante?

R. Cada uno tiene lo suyo. Con Negredo, Paco y Rodrigo he coincidido en la selección, les conozco bien. Y contra Piatti he jugado bastante y sé que es complicado. No va a ser fácil. El Valencia tiene un buen equipo, valiente, están trabajando bien en defensa y son rápidos. Es un rival complicado.

P. ¿Es cierto que duerme mucho?

R. ¿Mucho? Es imposible dormir más. Puedo estar doce horas durmiendo. Me encanta dormir. Es muy sano.

P. ¿Y cuándo se va a sacar el carnet de conducir?

R. ¡Cuando me apetezca! Hombre, entiendo que es raro, debo ser el único futbolista mayor de 18 años sin carnet de conducir. Sí, debería sacármelo pero, bueno, ya lo haré.

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Gaël Kakuta (Lille, 23 años) se toma las cosas con tranquilidad. “Este siempre es de los últimos…Sigue en la camilla, dice que en un rato sale”, advierten los utilleros del Rayo que aguardan su salida para cerrar el vestuario e irse a casa. El rato se convierte en horas de espera. La cita era a las 14 horas, después del entrenamiento, y el extremo francés aparece a las 15.45. “Perdón por el retraso”, se disculpa en inglés. No habla nada de castellano pero asegura entender a Paco Jémez y su lenguaje futbolero. Titular indiscutible esta temporada (es el jugador más utilizado por el técnico) ha marcado 5 goles y dado 6 asistencias en 31 partidos. En Vallecas ha tenido la continuidad que le había faltado en los últimos seis años en los que ha cambiado seis equipos. A final de temporada volverá al Chelsea por el que fichó con 16 años en 2007. Ese traspaso le costó a él y al club una sanción de la FIFA.

Pregunta. ¿Qué es lo primero que hace cuando llega a una ciudad nueva?

Respuesta. Buscar buenos restaurantes para llevar a mis amigos a comer.

P. ¿Cuáles son sus restaurantes favoritos de Madrid?

R. Kabuki y Ten Con Ten.

P. ¿Dónde vive?

R. En Vallecas, cerca de la Ciudad Deportiva.

P. ¿Es cierto que venía a entrenarse en bicicleta?

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R. Sí, estoy a 5 minutos en bici de aquí y al principio siempre me movía con ella.

P. ¿Y después?

R. Los entrenamientos se hacían cada vez más duros y tuve que dejar la bici en casa porque acababa muerto. Ahora voy y vengo en taxi; a veces me llevan mis amigos.

P. ¿Cómo fue su infancia?

R. Crecí en Lille. Jugaba al fútbol todo el rato, antes de ir al colegio, después del colegio e incluso en el colegio en el descanso.

P. ¿Recuerda su primera pelota?

R. Era de plástico y duró muy poco. Acabó en el jardín de los vecinos y nos la pincharon.

P. ¿Qué fotos tenía en su habitación?

R. Zidane, Ronaldinho y, aunque suene extraño, Steven Gerrard. Zidane es el futbolista más elegante que se ha visto en un campo: conduciendo la pelota y pasándola. Todo lo hacía bien. ¡Y esas ruletas! Ronaldinho era magia. De Gerrard me encanta su garra y disparo.

Al principio venía a los entrenamientos en bici. Acababa muerto… ahora vengo en taxi»

P. ¿Qué le gusta del fútbol?

R. Marcar goles y tener el control del balón.

P. ¿Ha llorado alguna vez por el fútbol?

R. Llorar no, cabrearme sí, mucho, porque no me gusta perder.

P. ¿Qué sabía del Rayo antes de llegar?

R. Todo lo que me contó Mohamed Diamé de cuando estuvo aquí: que más que un club era una familia. Y es verdad, a mí me encanta además esta forma que tienen de ver y vivir la vida. La gente es cercana, solemos juntarnos todos a comer a menudo. Para mí esto es muy importante, te sientes parte de algo.

P. Paco Jémez es un personaje peculiar, más debe serlo para alguien que no habla castellano. ¿Cómo lo entiende?

R. Entiendo todo cuando habla porque el lenguaje del fútbol me lo sé, lo aprendí.

P. ¿Qué tipo es?

En mi habitación tenía

fotos de Zidane, Ronaldinho y Gerrard: la elegancia, la magia y la garra”

R. Es muy buen entrenador, siempre está encima de todos y eso para un futbolista es fundamental, para que mejore a diario. Si no sale bien algo a la primera lo repite y lo repite hasta que conseguimos hacerlo bien. Es un perfeccionista. Y cuando ve que te relajas y bajas el pistón, ahí está pidiéndote el doble. Con él no puedes desconectar, si desconectas, está fuera del equipo. Era el entrenador que yo necesitaba.

P. ¿Ha tenido algún entrenador parecido?

R. Sí, Fred Rutten en el Vitesse. Cuando bajaba la guardia y me relajaba era como Paco: me mataba. Me han venido muy bien ambos porque antes apagaba el interruptor y ahora ya no lo hago, siempre me mantengo alerta y centrado cuando hay que trabajar.

P. ¿Cuál es el secreto de este Rayo?

R. ¡Paco! El secreto es Paco y su forma de trabajar. Con otros entrenadores el Rayo no estaría donde está.

P. ¿Qué le pide en el campo?

R. Que dé el cien por cien. Me gusta esto porque ha habido partidos, por ejemplo, en los que no he jugado tan bien y pese a ello no me ha sustituido. Yo sabía que me merecía ir al banquillo y pensaba: vale, me está dando confianza, ahora se la tengo que devolver. Recuerdo el día del Almería que tuve un mal partido y en los últimos 10-15 minutos me decía a mí mismo: tengo que marcar, tengo que marcar para devolverle la confianza porque a estas horas debería estar sentado en el banquillo. Lo hice, esprinté y marqué.

P. ¿Por qué el Chelsea lleva años cediéndole todas las temporadas?

R. No sé, creo que para jugar en el Chelsea tienes que estar preparado porque es un club grande. No puedes bajar el nivel, siempre te piden lo máximo.

P. ¿Y ahora lo está?

R. Estoy cerca del mejor nivel: he jugado con continuidad, he sumado experiencia. Pero necesitaría jugar allí para verlo y responderle.

Con Paco [Jémez] no puedes desconectar, si desconectas, está fuera del equipo. Era el entrenador que yo necesitaba”

[Jémez]

P. ¿Cómo vive tener que hacer las maletas cada año?

R. Como una experiencia.

P. ¿Qué aprendió en Holanda?

R. La concentración, los movimientos defensivos y aguantar. Normalmente, cuando tenía algún dolorcillo o molestia no quería jugar. Recuerdo que antes de un partido contra el Feyenoord, le dije al entrenador: ‘Me duele una pierna, no voy a poder jugar’. Me dijo: OK. Me fui a casa y recibí un SMS suyo que ponía: ‘Creía que eras un hombre, me esperaba más de ti’. Fue duro, pensé: Dios mío, no voy a volver a jugar, los que jueguen ahora lo harán tan bien que me van a quitar el sitio. Así que al día siguiente le dije: oye, lo intento. Jugué contra el Feyenoord y jugué muy bien. El entrenador me dijo después del partido: ‘Felicidades, ahora eres un hombre. Te puse a prueba’. Desde entonces me dije: voy a jugarlo todo salvo que tenga una pierna rota.

P. ¿Y en Italia?

En Holanda aprendí los movimientos defensivos y a aguantar. Italia fue una prueba de vida. En España he aprendido a darlo todo por el equipo y a luchar” 

R. Jugué 20 minutos [en la Lazio]. Pero todos los días llegaba el primero a los entrenamientos, siempre iba encabezando las carreras y los ejercicios. Hasta el entrenador estaba sorprendido de verme así teniendo en cuenta que no jugaba nunca. Me lo tomé como una prueba de vida. Pensaba: si no superas esto, no vales para el fútbol. Me hizo aún más fuerte porque veía que pese a tener cualidades y a trabajar duro no me ponían. Y eso quería decir que no dependía de mí. Por eso me esforzaba tanto: para que, llegado el momento, podía demostrarles lo que valía. Me hicieron jugar un partido benéfico a final de temporada en Bulgaria, marqué un gol y di una asistencia. Después de aquello me dijeron que querían hacerse con mi ficha. ¿Me estáis tomando el pelo o qué? ¿Llevo un año trabajando y os fijáis en mí ahora?

P. ¿Y en Inglaterra?

R. Es un poco diferente porque llegué allí siendo muy joven.

P. ¿El hecho de que el Chelsea le fichara con sólo 16 años creó demasiada expectación y la cargó de demasiadas responsabilidades?

R. No creo, llegué allí siendo el mejor jugador de mi generación. No me ficharon por ficharme. Lo que pasó es que hubo tantos cambios de entrenador que tenía que empezar de cero todas las veces y fue difícil. Además, como iba con las selecciones inferiores de Francia, siempre llegaba con las pretemporadas ya empezadas y sin un sitio en el equipo.

P. ¿Y en España que ha aprendido?

R. A darlo todo por el equipo y a luchar en cada partido.

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No había acabado el partido todavía y Carlo Ancelotti ya tenía a dos jugadores tratándose en las camillas del vestuario. Gareth Bale aguantó tres minutos ayer contra el Málaga. Modric una hora. El galés se retiró con un pinchazo en el gemelo. El croata, a falta de que lo confirmen las pruebas a las que será sometido hoy, con un esguince del ligamento lateral externo de la rodilla. Es el diagnóstico de la primera exploración que le hicieron en el vestuario. El de anoche podría haber sido uno de sus últimos partidos de la temporada, ya que si las pruebas confirman la lesión, estará da baja entre cinco y seis semanas. Ninguno de los dos estará el miércoles contra el Atlético en el duelo clave de los cuartos de Champions.

“Mi optimismo es que tenemos una gran oportunidad al jugar en casa, vamos a intentar hacer lo que podamos parea llegar a las semifinales de Champions, con o sin Bale”, contestó Ancelotti cuando le preguntaron si la afición madridista podía ser optimista sobre la presencia de los dos jugadores el próximo miércoles. Al técnico italiano se le vio preocupado anoche en la sala de prensa del Bernabéu. El Madrid cumplió el trámite contra el Málaga (3-1, sufriendo más de la cuenta), se mantiene a dos puntos del Barcelona , pero el italiano se juega la temporada el miércoles sin tres piezas claves: además de Modric y Bale no tendrá tampoco a Marcelo, sancionado.

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Karim Benzema, con unas molestias en la rodilla, no se entrenó ayer y no entró en la convocatoria. “Benzema va a estar. Está mejorando y tenemos cuatro días más para recuperarlo bien”, aseguró Ancelotti. Tenía la cara de un náufrago en mar abierto y sin brújula el italiano. “El partido ha sido positivo salvo estos dos problemas, hemos ganado con mil dificultades, primero las lesiones, luego el fallo en el penalti. Hemos luchado y nos hemos sacrificado, es lo que me ha gustado del equipo y era lo que necesitábamos hoy”, analizó.

Modric se quedó tendido en el suelo después de un choque con Recio. Al apoyar el pie se le giró la rodilla. Sus compañeros corrieron hacia él hasta que llegaron los médicos. El croata se probó pisando fuerte el suelo mientras uno de los galenos del club pedía el cambio. “He oído un clic”, dijo. Salió del campo por su propio pie sin cojear demasiado. Y, sin embargo, la primera exploración en el vestuario, habla de esguince. Un mazazo para Ancelotti, que justo esta semana decía que la vida con Modric era mucho más fácil, y también para el jugador. El croata regresó el 10 de marzo (contra el Schalke) después de cuatro meses fuera por un arrancamiento en el tendón. El Madrid acusó mucho su baja y, justo cuando el pequeño centrocampista había hecho despegar al equipo, se frena de nuevo.

Si las pruebas confirman la lesión, Modric estará da baja entre cinco y seis semanas

Gareth Bale, por su parte, se retiró en el minuto 3 por un problema en el gemelo. Se lesionó solo. Sentado en el suelo y tocándose el gemelo izquierdo le explicaba a Cristiano Ronaldo dónde le dolía. Abandonó el campo sujetado por dos médicos, cojeando y con mala cara. Hasta le costó bajar las escaleras que llevan al túnel de vestuarios. Los fisios estuvieron tratándole durante más de una hora en la caseta con hielo y masajes.

Para averiguar si hay rotura hay que esperar 24-48 horas. Por lo que hoy el galés se someterá a una resonancia para averiguar el alcance de la lesión y los tiempos recuperación. Queda descartado para el miércoles. Bale, que había jugado 24 partidos seguidos desde noviembre, se ha perdido dos encuentros en los últimos diez días. Contra el Eibar, el pasado sábado, descansó por una sobrecarga –un par de días antes había forzado para jugar en Vallecas después de recibir un pisotón en el entrenamiento- y ayer apenas jugó tres minutos. 3.648 minutos suma el galés en lo que va de temporada en la que ha anotado 17 goles y repartidos 10 asistencias. La última lesión muscular que sufrió –aparte la sobrecarga de la semana pasada- fue en octubre. Una rotura en el piramidal le hizo perder cuatro partidos: el de Champions contra el Liverpool en Anfield, el clásico, la ida de Copa contra el Cornellá y el de Liga contra el Granada.

Las alternativas de Ancelotti para el miércoles son Isco para sustituir a Bale e Illarra, Lucas Silva o Khedira para sustituir a un insustituible Modric.

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El Madrid se apoyó en el bastón de James para cruzar un río caudaloso. Alcanzó la otra orilla con la misión cumplida. Derrotó al Málaga y ganó los tres puntos indispensables para continuar en la batalla del campeonato. Pero en la corriente se dejó una buena carga de energía y dos bajas sensibles. Bale, con una probable rotura fibrilar, y Modric, que se marchó agarrado a su rodilla derecha, amenazan con trastornar los planes de Ancelotti para disputar la vuelta de los cuartos de la Champions contra el Atlético, el próximo miércoles.

Gareth Bale se lesionó escuchando el himno. Poco más o menos. Comenzó el partido y al minuto siguiente ya cojeaba. Pasados dos minutos el galés se sentó en la hierba y le dijo a Cristiano que se había roto. Señaló su gemelo izquierdo. El Bernabéu asistió a la escena en silencio. Cuando los médicos pidieron el cambio la noticia hacía temblar los cimientos de la estrategia deportivo-institucional. No hay futbolista que haya preocupado más a Florentino Pérez en su larga trayectoria presidencial que este magnífico atleta. Lo que parece su inminente baja para la Champions siembra la inquietud en la directiva. En el banquillo la impresión es diferente. Allí, mascando chicle a discreción, Ancelotti no mostró el más mínimo indicio de contrariedad. La opinión predominante en el vestuario es que con Isco de titular en lugar de Bale el equipo será más competitivo frente al Atlético.

Chicharito entró por Bale y se situó junto a Cristiano en la punta del ataque. Por detrás, una línea de cuarto con James e Isco en las bandas, y Kroos emparejado a Modric en el mediocentro. Con esa formación de centrocampistas el Madrid jugó sus mejores partidos de la temporada. Solo faltaron Benzema y Carvajal, que descansaron, para completar el circuito más perfecto que puede ofrecer este plantel cuando se trata de controlar los partidos mediante la posesión del balón.

Ancelotti cambió al galés con indiferencia y se quedó pálido con la lesión del croata

El Málaga es un equipo joven pero no se dejó intimidar. Compitió con seriedad, replegándose con nueve futbolistas por detrás del balón y desplegándose como un acordeón en los ataques. Lo dirigió bien Recio, amplió el campo con Boka y Rosales, y maniobró con creatividad gracias al constante dinamismo de Samuel, Castillejo y Juanmi. Los tres canteranos se intercambiaron roles con soltura y generosidad. En una de sus acciones dejaron solo a Darder, que tuvo el 0-1 en un mano a mano con Casillas pero mandó el tiro por encima del larguero.

El Madrid nunca brilló como equipo pero se apoyó en tres o cuatro figuras que lo hicieron marchar con firmeza. Liberado por el repliegue del rival, Kroos hizo un soberbio ejercicio de dirección de personal. Su mejor socio fue James, ágil para jugar a un toque, veloz para encontrar la jugada, socio de todos entre líneas, y peligrosísimo en los tiros desde media distancia. Entre los dos enchufaron a Cristiano y al Málaga no le quedó más remedio que ajustar clavijas. El gol llegó tras una falta de Rosales sobre Cristiano. Ramos le ganó la espalda a Torres antes de rematar en el segundo palo el lanzamiento que el propio Cristiano envió con tensión desde la izquierda.

Ancelotti observó la lesión de Bale con aire distraído, pero cuando Modric llamó a los médicos se puso blanco. No había transcurrido un cuarto de hora del segundo tiempo cuando el croata chocó con Recio y se llevó las manos al interior de su rodilla derecha. El técnico ordenó el cambio inmediatamente y mandó a calentar a Illarra. Cualquier prevención es poca para proteger al jugador más influyente en el juego del equipo.

James metió el gol del partido y fue el mejor socio de Kroos en la construcción

La ausencia de Modric le restó consistencia al mediocampo. Fue como si al Madrid le quitaran presencia de ánimo, aire, y lucidez. El conformismo recorrió la cancha. El Málaga se había crecido y escarbaba cerca del área de Casillas cuando un contragolpe bien conducido por Isco y Cristiano acabó con James derribado en el área de Kameni. Lo ejecutó Cristiano y lo mandó al palo. El desánimo duró un par de minutos. Otra vez James se asoció a Isco y a Cristiano en la frontal del área. Le devolvieron dos paredes y a la segunda cruzó el zurdazo. Fue el gol de la tarde. Definitivamente, el colombiano se había hecho cargo de la situación.

Seguro de su ventaja, el Madrid no corrigió los defectos que venía mostrando. La respuesta del Málaga fue repentina. Una subida de Rosales y un cabezazo de Juanmi removieron el partido. Pepe no vio venir al astuto delantero. Pero se redimió junto a Ramos en la tenaz resistencia de los minutos finales y en la jugada del tercer tanto madridista. El central portugués peleó la pelota y la sirvió a Chichartito. El mexicano asistió a Cristiano. El goleador culminó la contra para sumar su gol 50 de la temporada. Suficiente para terminar sonriendo una tarde que pudo ser más tormentosa de lo que fue.

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Hay cosas que pasan y algunas en el filo de una aguja. Por ejemplo el penalti de Velázquez (que le costó la expulsión) a Viguera y supuso el gol de Aduriz. La raya del área tiene dos ventanas, una da a la calle, y entonces es falta, y otra da a la calle, y entonces es penalti. Mateu Lahoz vio la pierna de Velazquez como el vecino ve la sábana descolgada en el tendedero propio y pitó penalti. Igual tuvo razón (más acá de los adelantos tecnológicos que él no posee) o igual no. Pero algo tenía que hacer con aquella jugada, al borde del vestuario como destino, al límite horario de que el entrenador te diga lo que tienes que hacer de ahora en adelante. Porque hasta entonces no había pasado mas que el tren, que generalmente pasa a la misa hora por loas mismas estaciones. Del Getafe había, en el buzón de Iraizoz las mismas cartas que u coronel al que no les escribe nadie. Del Athletic, en el buzón de Guaita, apenas llegaron una invitación a estirarse en una carta telegrafiada de Aduriz y un par de telegramas de Ibai Gómez o Beñat. El Athletic funcionaba con palomas mensajeras y el Getafe con el expreso varado en la via. Diego Castro y Sarabia no se veían, ni siquiera se intuían, y por detrás no escribía nadie. Sin ideas, nadie escribe, sin imaginación no hay gracia. En el Athletic tampoco prevalecía el ingenio, precisamente, por más que Beñat por momentos reinventase a Ander Herrera -el recordado-, y Aduriz se empeñase en convertir el área en un juego de tronos en el que él se aposenta con comodidad.

Y en esto, sin que nada hubiera sucedido, llegó el penalti con olor a ducha y gel. Y Aduriz, que volvía tras su última sanción, dijo que era cosa suya, que los duelos exigen poderío. Y lo lanzo él. Y lo lanzó a su manera, fuerte, a vuelo raso, rabioso, con el ánimo del regresado. Y al Getafe fue como si le clavaran un pincho en la costilla. La peor forma de perder, de penalti y quedándote con uno menos. En cierto modo, son como dos goles, como cometer dos erratas en la misma palabra.

Pero la venganza no tiene límites. Funciona sola. Y a lo dos minutos de reanudarse el partido, cuando aún las consignas del entrenador rezuman frescura, armó el Athletic un contragolpe que, para desgracia del Getafe cayó en las botas de Iraola para que habilitase a Aduriz que es cualquier cosa menos pálido. Vio el centro, lo cazó y lo embocó. Ahí se rindió el Getafe, vio el cielo nublado, los nubarrones que le proponía Beñat con su discurso entre líneas, Iraola con sus monólogos por la banda derecha. Y todo sin paraguas. Y llegó el gol de Ibai, en un centro manso de Susaeta. Y llegó el gol de Susaeta, tras un centro de Iraola. Y para el Getafe la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Y para el Athletic con el ardor de luchar por Europa, por la séptima plaza que le daría las tarjetas de embarque. Y todo con el comandante Aduriz.

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Luis Enrique no se cortó y la respuesta pareció salirle del alma cuando en la sala de prensa se le presentó la duda sobre el secreto en la portería, instándole a encontrar razones que justifiquen que con la misma facilidad brille Ter Stegen en París, en Champions, y tres días después, en el Camp Nou, Claudio Bravo resulte decisivo frente al Valencia. “Es fácil”, dijo; “tienes un director deportivo como Zubizarreta y te ficha dos porterazos”. A Zubi lo despidió Bartomeu en enero; Bravo, de parada en parada, reforzó contra el cuadro valencianista el liderato del Barcelona. Y eso hizo el chileno, que acumula 2.880 minutos en los 32 partidos de Liga disputados. En 18 de ellos ha dejado su portería a cero y ha encajado 19 goles. El meta azulgrana ha recibido 80 remates a portería en la Liga y acumula 61 paradas.

Con este resultado no salimos reforzados, salimos reforzadísimos”, afirmó Luis Enrique

“Dedico la parada a mis compañeros, porque sin su esfuerzo no hubiéramos ganado este partido. Gracias a ellos, defendemos como defendemos”, aseguró Bravo tras el partido, antes de explicar que no se había preparado de manera especial para el lanzamiento de Parejo. “No, no lo tenía estudiado. Simplemente he tratado de hacerle dudar, porque entiendo que no debe ser fácil tirar un penalti en un campo como el Camp Nou, con tanta presión”. Le salió bien. “Son momentos puntuales en los que los porteros deben intervenir y salvar la situación. Te vienen muchas cosas a la cabeza y, básicamente, había que pararlo como fuese”, completó. El portero recordó que el equipo venía de realizar “un esfuerzo muy grande en París” y que cuando el juego no es fluido “hay que tirar de todo”. “Apelamos al espíritu de nuestro campo y nos vamos felices”, subrayó. Y negó que necesitara una parada como esta tras su fallo en el primer gol del Sevilla, hace una semana, en el Sánchez Pizjuán. “Era el primer gol que me marcaban desde fuera del área en el campeonato y pude hacer algo más. Pero no necesitaba nada, sé que el éxito está en el trabajo de cada día”, concluyó el cancerbero del Barça, que reconoció que el trabajo con Ter Stegen y con Massip le hace crecer como portero.

Luis Enrique se marchó satisfecho, más por el trabajo de Bravo — “ha estado muy bien”, dijo— y por el resultado que, seguramente, por el juego. Pero, el técnico no tenía dudas de que habían merecido el triunfo. “El resultado es justo”, aseguró. Y remató: “No salimos reforzados, salimos reforzadísimos”.

Hemos merecido más. En la primera fueron demasiadas ocasiones para finalizar 1-0”, aseguró Nuno

Admitió Luis Enrique que el porcentaje de errores de la primera parte “no es normal”, como tampoco lo fue el de faltas cometidas (18). Frente al Valencia fue el partido que más infracciones le han pitado al Barça en todo el curso. “Esa es una de las cosas que hemos tratado de corregir en el descanso. Está muy bien tener intensidad y actitud, pero si haces tantas faltas frente a un equipo como el Valencia se convierte en un problema. No es la mejor manera de defender, pretendemos evitar acciones a balón parado, que sean las menos posibles”. La media de faltas señaladas al Barcelona en esta Liga es de 9,7 por encuentro, en 32 jornadas le han pitado 319 faltas. Tampoco fue ese el único problema del equipo, según Luis Enrique. “Hemos perdido demasiados pases y eso nos ha impedido transiciones largas”, reconoció el preparador blaugrana.

Nuno Espíritu Santo, con cierto aire de resignación, convino que la derrota le dejó, a él y su equipo, “tristes, dolidos y con sentimiento de rabia”. “Hemos merecido más. En la primera fueron demasiadas ocasiones para finalizar 1-0. Y eso te deja jodido. Estoy orgulloso de mis jugadores, pero no satisfecho, porque no vale de nada un trabajo tan bueno si sales con una derrota”, aseguró. Y sentenció: “En el fútbol no es importante jugar bien, es importante ganar”. O parar un penalti decisivo, como hizo Bravo.

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Echando un vistazo a los protagonistas de los cuartos de final de la Champions League europea, cabe preguntarse si es una Copa de fútbol o un premio al comportamiento disfuncional. Porque las estrellas de los equipos que se disputan este torneo son también las más gamberras, despectivas y maleducadas de la escena deportiva.

Por supuesto, encabeza la lista Cristiano Ronaldo, que tiene más medallas en antipatía que Michael Phelps en natación. En su momento, Cristiano acuñó aquellas palabras que han pasado a la historia como el himno nacional de la soberbia: “Puede ser porque soy rico, guapo y un gran jugador que las personas tienen envidia de mí”. Pero no le bastó iluminarnos con su sabiduría. Para que nadie dude de que predica con el ejemplo, lleva su filosofía a la práctica continuamente y en todos los escenarios. Solemos disfrutar de sus gestos obscenos contra el árbitro –o contra las 100.000 personas del público–, algún eructo en la cancha, desplantes a los periodistas e incluso gritos cavernícolas, como el que empleó para deleitar a los asistentes de la última ceremonia de entrega del Balón de Oro. Reconozcámoslo: es un héroe del desprecio por los demás, un líder nato de la prepotencia.

Pero los aspirantes al título máximo –y no me refiero precisamente a la Champions– no solo visten de blanco. El Barcelona FC puede presumir de Gerard Piqué, que hace unos meses se enfrentó a los policías de tráfico que habían multado a su hermano gritándoles perlas como “¡Esta multa la va a pagar tu padre!” o “Venís a tocar los huevos”. A saber qué hará cuando lo multen a él… O cuando no haya nadie grabando la escena.

Otro tanto se puede decir de Zlatan Ibrahimovic, del Paris Saint-Germain, que tras perder un partido de la Liga francesa en marzo abandonó el campo vociferando: “¡Este país de mierda no nos merece!”. Sus sofisticadas opiniones sobre la tierra de De Gaulle fueron grabadas y emitidas públicamente, produciendo el enfado incluso de políticos y miembros del Gobierno. Cuando tuvo que disculparse, Ibrahimovic afirmó en redes sociales que sus “comentarios” no iban dirigidos “contra Francia o los franceses”, lo cual fue aún más insultante, por asumir que ninguno de ellos sabía interpretar correctamente la frase “este país”.

Y sin embargo ahí están todos ellos, en cuartos de Champions, como han estado en el podio del Mundial y de múltiples Ligas. De hecho, todos militan en los equipos más poderosos. Y no es casualidad.

Si hacen un gol en el siguiente partido, millones de babeantes seguidores olvidarán de inmediato su barbarismo

Un político, incluso el más patán, sabe que no debe exteriorizar públicamente su mala entraña, y que de hacerlo, es obligatorio disculparse. Los actores de Hollywood son conscientes de que si pasan por encima de los demás deben pedir perdón, e incluso en casos privados –insultos, borracheras, infidelidades– se le escucha prometer que entrarán “en rehabilitación”, una manera un tanto ridícula, pero inequívoca, de manifestar arrepentimiento por faltar el respeto a los demás. En cambio, los futbolistas de élite saben que a nadie le importa. Si hacen un gol en el siguiente partido, millones de babeantes seguidores olvidarán de inmediato su barbarismo, o incluso lo encontrarán fascinante y digno de admiración. Estamos creando monstruos, y luego nos dedicamos a tratar de imitarlos.

Y sin embargo, conforme los futbolistas cobran menos dinero, aumenta su humanidad y tienden más a considerarse iguales a los demás. En el Atlético de Madrid no se han dado casos de brutalidad y desprecio como los anteriores, sobre todo porque su presupuesto está centenares de millones de euros por debajo de los de los grandes equipos. Si alguno de sus jugadores empieza a sentirse Dios, rápidamente se va a un equipo que pague más. Aquí lo que manda todavía es el corazón. Otra buena razón para ser colchonero, y para seguir deseando que ganen los pequeños.

@twitroncagliolo

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