Nicolás Maduro inicia su segundo mandato hasta 2025

2025 es el año fijado para que cierre el segundo mandato del presidente venezolano, Nicolás Maduro. Se trata de un sexenio que nace marcado por el rechazo de la comunidad internacional y un conflicto social interno caracterizado por una crisis económica sin precedentes.

La polarización condujo a una grave crisis institucional, que se evidenciará hoy, a las 14:00 GMT, cuando Maduro jure su nuevo mandato ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y no en la Asamblea Nacional (AN, de mayoría opositora), el escenario natural de esa ceremonia, que está en desacato desde 2016, por ende, sus actos son nulos.

Así lo explicó Diosdado Cabello, presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que funciona como un suprapoder desde 2017.

Sin embargo, los constitucionalistas tienen posiciones divergentes sobre cómo considerar esta juramentación.

El analista Juan Rafalli estima que desde hoy se producirá una usurpación del cargo de la Presidencia de la República por parte de Maduro.

“Hubo una ruptura del orden constitucional y, en consecuencia, se producirá una usurpación de funciones cuando Maduro juramente”, indicó Rafalli.

Por su parte, la asambleísta constituyente María Díaz afirmó a la televisión local que hoy “cuando se juramente a Maduro para el período constitucional 2019-2025 se ratificará la legitimidad de su mandato”.

Sin embargo, el presidente es tildado de “usurpador” por el titular de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, quien plantea el llamado Consejo de Transición, como ruta a lo que denomina “el regreso a la democracia” en Venezuela. No obstante, este consejo no se contempla como figura constitucional.

Para el jurista Leonel Alfonso Ferrer, este 10 de enero Maduro “ejercerá el poder contra el derecho“.

Indicó que la AN debe verificar a través de una comisión el vacío de poder y declarar la usurpación del cargo. Respecto al Consejo de Transición como propuesta de carácter político, indicó que el Parlamento puede constituirla mediante un acuerdo.

El “quid” de la cuestión son las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo. Según resultados oficiales, Maduro ganó con el 67% -seis millones de votos- y una abstención de 54% de 20,5 millones de electores.

Maduro concurrió prácticamente en solitario. Solo rivalizó con Henri Falcón, que fue “chavista” y luego opositor, y con el pastor Javier Bertucci, con el 20% y 10% de votos, respectivamente.

La Mesa de Unidad Democrática (MUD) no llevó candidato porque sus principales partidos y líderes fueron inhabilitados o encarcelados.

La falta de una verdadera competencia electoral hizo que parte de la comunidad internacional -el Grupo de Lima, Estados Unidos y la Unión Europea– no reconociera estos comicios.

Maduro, por su parte, aseguró que no aceptará “chantajes” y que asumirá el nuevo mandato junto al pueblo, los militares y los países de la comunidad internacional que lo respaldan, como Turquía, Nicaragua, Cuba y Bolivia. También advirtió que los venezolanos que no reconozcan su gobierno incurrirán en el delito de traición a la patria.

El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se reunirá en sesión extraordinaria hoy para evaluar la situación del país, que en 2018 cerró con 23.047 muertes violentas y un éxodo de tres millones de venezolanos. (I)