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Mayweather no acepta la revancha con Pacquiao: "Es un perdedor y un cobarde"

Floyd Mayweather ha estallado. El púgil norteamericano no entiende por qué Manny Pacquiao no hizo pública la lesión antes del combate, entendiendo que se trata de una ‘excusa’ para no afrontar la derrota. El vencedor del Combate del Siglo no ha tenido ningún reparo en cargar contra el filipino, negando que vaya a haber una futura revancha: “Ya no quiero volver a pelear con él porque es un resentido y un cobarde“.

El púgil norteamericano aceptó en un primer momento la posibilidad de volver a pelear junto al filipino pero tan sólo unos días después, ha decidido dar marcha atrás. A Mayweayther no le ha gustado que Pacquiao haya utilizado la lesión como uno de los motivos por los que fue derrotado, por lo que ha reculado y ha negado que vuelve a tener lugar una nueva pelea de revancha al tener la impresión de que “no acepta la derrota“.

“Dije que volvería a pelear con él, pero he cambiado de opinión. Ahora no quiero porque es un perdedor resentido y un cobarde. Si pierdes, acepta tu derrota y di ‘Mayweather, fuiste el mejor boxeador'”, aseguró en una entrevista realizada con Showtime. De momento, sólo se ha podido conocer un extracto. pues será emitida íntegramente este sábado, pero las perlas que ha dejado sobre Pacquiao son realmente hirientes.

El norteamericano no entiende las quejas de su rival, sobre todo al explicar que no le vio mermado en ningún momento. Considera que la pelea fue realmente justa y que Pacquiao estuvo a gran nivel, que no se le vio tocado en ningún momento y que, por tanto, las quejas sobre que estaba lesionado antes de que comenzara el combate considera que sólo son una excusa para justificar su derrota frente a él.

“Su mano izquierda fue rápida y su mano derecha aún más, ambas fueron rápidas y fuertes. No se le notó absolutamente nada en la pelea. Él perdió y lo sabe. He perdido mucho respeto por él después de todo esto. Excusas, excusas“, confiesa el norteamericano. De esta manera, Mayweather ha cerrado de par en par la posibilidad de que haya una revancha con Pacquiao, al entender que no ha sabido afrontar la derrota.

A Pacquiao se le empiezan a abrir, cada vez más, los frentes abiertos: a las quejas de Mayweather hay que sumarle la operación de hombro a la que se ha tenido que someter, además de la denuncia a la que se tendrá que enfrentar por culpa de esta misma lesión. El filipino estará cerca de un año de baja, pero todo hace indicar que no habrá de nuevo combate ante un Mayweather realmente enfadado con su rival.

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Ancelotti cree que la huelga acabará pronto: "Se va a solucionar en los próximos días"

El entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti, dejó claro este viernes que la Liga “va a terminar” con la disputa de sus 38 jornadas pese a la convocatoria de huelga a partir del 16 de mayo y la posibilidad de que terminase este fin de semana.

“Sinceramente, creo que es un tema que en los próximos días se va a arreglar. Ha faltado un poco de conversación entre las partes, pero se van a reunir y van a tomar una decisión justa. Creo que la liga va a terminar con regularidad”, señaló Ancelotti en rueda de prensa previa al partido ante el Valencia.

La RFEF anunció el pasado miércoles la convocatoria de huelga a partir del 16 mayo y la AFE convocó este jueves un paro indefinido a partir de ese fin de semana por su “exclusión total” en el Real Decreto. Según el derecho laboral, todo aquello que no se jugase no se podría recuperar en días posteriores.

“Lo de Ramos no fue temerario”

El italiano no dio por “acabado” el tema de situar a Sergio Ramos de mediocentro y que si le necesita ahí le volverá a poner, dejando claro que no fue “temerario” el poner en esa posición al andaluz, avalado por los triunfos ante el Atlético y el Sevilla.

“El tema de Sergio (como mediocentro) no se ha acabado, puede jugar en muchas posiciones porque tiene mi confianza. Lo ha hecho muy bien, menos bien contra la ‘Juve’, pero no significa que no pueda jugar“, señaló Ancelotti este viernes en rueda de prensa.

Además no cree que fuese arriesgado sacar de su posición al de Camas tras el alud de críticas después de la derrota en Turín. “No pensaba que yo era un temerario cuando ganamos al Atlético o el Sevilla, no voy a pensar si es temerario si le pongo otra vez”, zanjó.

Si le necesito ahí voy a repetir porque me ha dado buenos resultados, pero no significa que no tenga confianza en otros jugadores. En cada partido veo lo que me da más confianza”, añadió el técnico del Real Madrid.

“No estoy pensando en dar descanso”

Por otro lado, Ancelotti también negó que tengan en su cabeza el partido de la Juventus ni que vaya a hacer probaturas este sábado ante el Valencia. “No pensamos en el partido de la ‘Juve’ ahora, solo estamos concentrados en poner el mejor equipo porque es lo más importante”, advirtió.

“Todavía no lo he decidido, lo vamos a ver este sábado”, indicó preguntado por el equipo titular. “No estoy pensando en dar descanso. Hemos jugado el martes y hemos tenido cuatro días de recuperación. El equipo está fresco, muy bien y si hago algunos cambios no es por descanso”, sentenció.

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Sergio García y las musas de Sawgrass: buen inicio del español en The Players

La primera jornada del The Players Championship se ha convertido en una operación salida cualquiera de Madrid un 1 de julio. Atasco memorable en cabeza. Veinticuatro jugadores andan apelotonados en apenas dos golpes tras los primeros 18 hoyos en un exigente TPC Sawgrass, castigado especialmente por el viento en el turno de tarde.

Entre los de arriba está un sólido Sergio García, que cada año se reencuentra con las musas de Sawgrass, un recorrido que consigue sacar su mejor versión, la más paciente, la más convencida y segura de lo que está haciendo. Se siente a gusto y se le nota hasta cuando hace un bogey inesperado. Es, posiblemente, el Sergio más bajo control de la temporada.

García ha firmado 69 golpes, con cinco birdies y dos bogeys, terminando la ronda con una exhibición en un final de recorrido que tan pronto te sube a los cielos como te hunde en el más terrible de los infiernos. Se encuentra a dos golpes de un cuarteto de líderes formado por Hideki Matsuyama, David Hearn, Kevin Na y Charley Hoffman.

Sergio se plantó en el hoyo 11 con una vuelta de par en la que no habían pasado demasiadas cosas. Eso iba a cambiar. Hizo birdie en el 11 y en el 12, bogey en el 13, un par 3 que se le atraganta con frecuencia, y respondió con un final de vértigo, con un birdie sensacional de casi ocho metros en el 16, otro en el mítico 17 tras pegar un tirazo a poco más de dos metros de la bandera y una recuperación prodigiosa para par en el 18 después de fallar la calle. Precisamente, el drive ha sido el peor palo de Sergio. Apenas ha cazado la mitad de los fairways, pero ha sabido encajar buenos hierros a green y ha pateado con firmeza, por cierto, sin el grip de pinza, sino con el convencional.

Sergio se encuentra en la undécima posición, perfectamente arropado por el defensor del título, Martin Kaymer, y Rory McIlroy. No es mala compañía para construir un ataque a la cabeza en los tres días que restan. Hay otros grandes nombres que este jueves han dado la de arena y que tendrán que remar el viernes con fuerza para no quedarse fuera a las primeras de cambios. Son los casos de Tiger Woods y Phil Mcikelson, ambos con +1, y Adam Scott, que ha empezado con el PAR, resultado que ahora mismo marca la línea de corte.

El TPC Sawgrass es un campo que puede hacer saltar por los aires al swing más sólido y en forma del momento. Se lo pueden preguntar a Jordan Spieth (+3) o Paul Casey (+7), que viene de firmar un excelente WGC Cadillac Match Play. Por no hablar de Gary Woodland, finalista contra McIlroy hace cuatro días y que ha empezado también con +7. Se ve que el cansancio pasa factura, menos para el número uno, que ya está acechando la cabeza con -3. Otros resultados altos llamativos con Luke Donald (+5), Lee Westwood (+4), Brooks Koepka (+6) o Keegan Bradley (+5).

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La Bombonera resolverá la trilogía de mayo

La trilogía de mayo, como llaman los argentinos a los tres Boca-River seguidos, ya está lista para escribir el final. Boca ganó el primero, el del campeonato, con un 2-0 rotundo en su casa. River se la devolvió y ganó anoche el segundo, la ida de octavos de final de la Copa Libertadores, con un 1-0 de penalti después de un partido durísimo. Todo se decidirá en La Bombonera el próximo jueves. De esta trilogía saldrá un campeón de la batalla eterna entre los dos grandes equipos argentinos.

River salió a ganar y sobre todo a defender su portería. Eso incluía entradas durísimas, que llevaron a quedarse con diez al final, cuando ya no importaba. Boca, que se creía favorito, pudo marcar varias veces, pero falló. Después de 18 partidos invicto eligió el estadio menos adecuado para su primera derrota de 2015. Un partido donde pudo pasar todo, pero que al final se decidió por un penalti claro y bastante absurdo en el 37 de la segunda parte que marcó Carlos Sánchez. River dominó, sobre todo el primer tiempo, pero no lo suficiente como para estar tranquilo hasta el silbatazo final.

River y Boca, dos estadios, dos hinchadas, dos mundos que empezaron juntos, allá en la Boca, el barrio de los emigrantes, cerca del riachuelo, tan contaminado que nadie quería vivir allí y mandaban a los recién llegados, los que bajaban de los barcos que huían del hambre europea con ilusión, pero sin dinero y solo podían permitirse una habitación compartida en un conventillo. River dejó el sur de Buenos Aires donde nació y se marchó al rico norte. Desde entonces son los millonarios, y no quieren saber nada del barrio en el que nacieron y donde sigue su eterno rival.

El acceso a los dos estadios denota evidentes diferencias. A La Bombonera se llega por descampados llenos de basura. Al Monumental se accede desde la Avenida del Libertador, una de las más caras de Buenos Aires. En La Bombonera todo está encajonado, también los ultras de la 12, encerrados por un cristal blindado que, visto desde el otro lado, ofrece la sensación de estar observando a una criatura peligrosa y llena de vida. En el Monumental todos los espacios son abiertos y entre el público y el campo hay una pista de atletismo, lo que impide esa sensación de peso en la espalda que describen los jugadores en La Bombonera, donde apenas hay sitio para sacar los córners.

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Aparentemente, la hinchada de River no canta mucho menos que la de Boca. Al menos no cuando está el archirrival delante. Es un falso mito. Gritan y tiene canciones largas que canta todo el estadio, como los otros. Pero tienen un gran problema: se escucha mucho menos. Sencillamente sus cánticos se elevan al viento, los de los rivales se aprietan y se notan en el cuerpo por esa caja de bombones inconclusa que es el estadio de Boca. Una caja de resonancia perfecta. Pero los millonarios también gritan, tanto que los aviones que pasan cada cinco minutos para aterrizar en el vecino Aeroparque apenas se escuchan.

Los carteles que llenan el estadio son de los mismos barrios populares que se ven en La Bombonera. Con algunas diferencias, sobre todo por la ubicación norte-sur, los dos equipos son interclasistas, grandes y ricos. Aunque no tanto como sus hermanos en España, Italia o Reino Unido, que se llevan casi desde niños a las mejores estrellas argentinas, dejando el fútbol local en manos de jovencísimas promesas, descartes y estrellas veteranas que vuelven a su tierra a pasar sus últimos años. Para más inri, los dos equipos, que antaño anunciaban cervezas argentinas, ahora llevan en su camiseta a un conocido banco español, uno de los más importantes en Argentina, donde los españoles dominan buena parte del mercado financiero.

A River y Boca les unen otras similitudes, como el nivel de los delitos cometidos por los jefes de sus barras bravas. Los de Boca acaba de crear un conflicto entre el Gobierno y el club porque querían volver al estadio después de cumplir sus condenas. Uno de ellos ha sido procesado por homicidio. El que fue líder de la barra de River, Alan Schlenker, acaba de ser condenado por asesinato.

Ajenos a la guerra en las gradas, River y Boca pasaron una primera parte de tanteo con dominio de River. Era como si tres superclásicos seguidos fueran demasiados y los jugadores estuvieran cansados de tanta presión. Pero nada más empezar la segunda parte volvió la emoción. Boca salió a por todas, y estuvo a punto de marcar dos veces en el primer minuto. Dominaba. Pero ahí estaba la hinchada millonaria.

En todos los estadios del mundo jugar en casa ayuda. Pero en Argentina, donde el público al completo no para de cantar todo el partido, la afición es un jugador clave. Y ahí estaba el Monumental para ayudar a los suyos. “Vamos, millonarios, hay que poner más huevos, esta noche cueste lo que cueste, tenemos que ganar”, gritaban. “Lo único que quiero es salir campeón en La Bombonera”, animaban con un cántico de siempre para el superclásico. Y River reaccionó.

Boca parecía durante un buen rato sin fuelle. Pero River perdonaba. Como sucedió la semana pasada antes de que llegaran los dos goles en los últimos cinco minutos, la cosa parecía encaminada a un empate. Hasta que llegó el penalti y el gol. Y ahí, después del 1-0, River pudo rematar el partido. Pero a Boca le salvó su portero, que logró dejar las cosas listas para que La Bombonera decida. Y allí de nuevo la hinchada hará su parte, que en Argentina es muy superior a la media.

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Contador sube más de lo que le espera en Italia para volver a ganar el Giro

“Soñando en rosa”. Esta fue la frase que hace unos días Alberto Contador (32) escribió en su perfil de Facebook para acompañar a la imagen del trofeo que espera levantar en próximo 31 de mayo en la ‘Piazza del Duomo’ de Milán, ante la imponente Catedral de la ciudad. El Giro de Italia arranca este sábado en los alrededores de San Remo; el primer plato fuerte de la temporada, el punto de inicio para lograr el ansiado triplete que Contador tiene grabado a fuego en su mente (contando la Vuelta de 2014). No es fácil el objetivo que el ciclista de Pinto ha marcado en su hoja de ruta: Giro y Tour, algo que nadie ha conseguido desde que Pantani lo lograse en 1999. Tal y como confesaba el entorno de Alberto a El Confidencial, reina el optimismo en el Tinkoff Saxo ante la cita italiana que, en su 98ª edición, hay que aprender a saborear etapa a etapa.

El 9 de mayo está marcado en rojo en el calendario de Contador. No es para menos. Para afrontar la primera batalla, Alberto “ha hecho una preparación de tres semanas en el Teide en altitud” en la que ha acumulado más metros de desnivel que los que tiene el Giro. El entorno del ciclista reconoce que “está en muy buena forma para empezar la carrera. Todo ha ido como estaba previsto y ahora sólo queda esperar y contrastar su punto de forma con el de sus rivales”. Todos los que rodean a Contador coinciden en algo: “Va a llegar en plenitud. Ha estado trabajando mucho, con muchísima intensidad y motivación. La preparación que ha hecho es bastante buena y somos optimistas”.

 

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La palabra optimismo se repite constantemente a pesar de que se trata de “una carrera de 21 etapas y tres semanas en la que todo es muy imprevisible. En el Giro todo puede pasar por lo que el pronóstico es incierto. Sólo queda esperar que no haya contratiempos en forma de caídas, enfermedad… porque hemos hecho todo lo posible para levantar el título el 31 de mayo en Milán”. Para que Contador se vista de rosa tendrá que batir a los tres corredores que figuran en todas las apuestas y que el propio ciclista ha señalado como sus principales rivales: Porte -muy fuerte desde el principio de la temporada-, Urán -al que el recorrido le va como anillo al dedo- y Aru. Sin olvidar, claro está, los ciclistas que den la campanada a lo largo de las tres semanas.

Un equipo de lujo

El Tinkoff Saxo ha tirado la casa por la ventana para que Contador vuelva a vestirse con la ‘maglia’ rosa. Hay cierto apremio por ver al equipo logrando victorias y para ello han rodeado a Alberto de un grupo completo, fuerte y de garantías. Con la montaña como epicentro, al Tinkof Saxo no le falta de nada en ninguna de sus líneas en las que destacan tres nombres: Basso, Kreuziger y Rogers. El primero conoce bien la cita, aporta su vasta experiencia en una carrera que ha ganado en dos ocasiones y será clave en las etapas de montaña. El corredor checo volverá a ser el fiel escudero de Contador mientras que de Rogers se espera que actúe tanto en las etapas llanas como en la media montaña. Paulinho, Boaro, Tosatto, Juul-Jensen y Rovny completan las piezas del Tinkoff Saxo para que el Giro sea el primer momento de gloria del equipo ruso esta temporada.

Presentadas las cartas del equipo de Contador, conviene analizar qué le espera al de Pinto a partir de este sábado: 3.481,8 kilómetros repartidos en 21 etapas que dan forma a un Giro diseñado para engatusar con su encanto a los valientes que pretenden conquistarlo. Con la misma dureza de siempre, la cita busca tener más armonía mezclando las contrarrelojes con el llano y la montaña. Aunque se recuperan puertos legendarios, este perfil será, precisamente, más alcanzable dejando la dureza para la última semana con la llegada de los Alpes. Y por si todos estos ingredientes fueran pocos, hay que añadir un factor único e intrínseco del Giro: su clima, el mismo que puede hacer aparecer la lluvia… y la nieve para terminar de complicar las cosas.

 

Contador sube más de lo que le espera en Italia para volver a ganar el Giro

 

La cita italiana no hila una etapa llana con otra de semejantes características, tampoco lo hará con las jornadas de ascenso. La razón es que busca hacer añicos los planes iniciales para que se generen nuevas estrategias y se busquen soluciones y variantes desde el interior de la carrera. En el diseño proliferan los desniveles que pretenden despistar al ciclista, jugar con él y ponerle a prueba con finales rotos, descensos y tramos técnicos. Una mezcla explosiva sin finales excesivamente duros en los primeros compases donde las bonificaciones finales en alto marcarán las diferencias. Habrá etapas relevantes en el primer tercio aunque no serán tan claves como la número catorce: los 60 kilómetros de la contrarreloj individual de Valdobbiadene han sido señalados por todos como un punto de inflexión.

La leyenda vuelve a los Alpes

La crono, en mitad de la prueba, recupera el equilibrio escalador-rodador aunque Contador se esperaba que el diseño de la etapa fuera menos llano y los repechos más duros pues es ahí donde él marca las diferencias. Pasado el primer filtro, se espera que a los Alpes llegue diferenciado, por pura selección natural, el grupo de elegidos que pelearán por la ‘maglia’ rosa. En este Giro, 7 de las 21 etapas acaban en alto siendo las jornadas 16ª, 19ª y 20ª decisivas. La montaña se hará inquebrantable en la última semana cuando en el horizonte aparezcan los legendarios puertos recuperados para la ocasión con el objetivo de incrementar la hermosura de la parte final, ésa que aporta misterio y pasión a partes iguales, la misma que convierte a los ciclistas en héroes o villanos.

Contador entrenando en el Teide (Facebook: Alberto Contador).

Destaca la presencia de Madonna di Campiglio o la pareja que forman el Mortirolo y Aprica, el lugar perfecto para convertirse en leyenda. No se pueden pasar por alto Verbania y el descenso del Monte Ologno, Finestre -tan veterano como traicionero- junto a Sestriere o el trío San Pantaleón, Cervinia y Saint-Barthélemy. Alberto Contador sabe que este año la ‘maglia’ rosa está hecha y destinada a los más valientes, pero también es consciente que ganarla significa llegar a Francia más rodado y con los deberes bien hechos. No es lo único. Actualmente, el de Pinto es el sexto ciclista como más ‘grandes’ en su palmarés (6) y si conquista este Giro escalaría hasta el cuarto puesto, el mismo que ocupan Indurain y Fausto Copi con siete. Quedarse a las puertas del podio no es su estilo: el Tour le llevaría a igualar las ocho de Jacques Anquetil (8), la hazaña de Pantani en el 99 y a completar un triplete antes de ¿poner punto final a su carrera? Sería el broche perfecto.

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